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Las empresas deben fijarse metas y objetivos a cumplir en un lapso determinado para medir el progreso que se ha conseguido en el transcurso de las actividades. Para esto, se sirven de una herramienta conocida como Key Performance Indicators (KPIs) o Indicadores Clave de Desempeño.
Los KPIs son parámetros cuantificables que miden el desempeño; es decir, muestran si se están cumpliendo los objetivos establecidos y ayudan a identificar puntos claves en los cuales trabajar. Cuando se generan de forma correcta, los directivos obtienen una imagen clara de la empresa, para tomar las decisiones más convenientes.
Al elegir un KPI adecuado, se tienen que considerar las necesidades de la empresa, que sean coherentes, específicos, medibles, alcanzables, realistas y a lograrse en un tiempo considerable.
Si bien, las empresas pueden controlar varios KPIs, en el caso de las PyMEs se recomienda que tengan de cinco a siete, enfocados en las exigencias del negocio. Aunque se sugiere que establezcan sus propios KPIs, estos son de los más comunes y con los que pueden empezar a trabajar:
“Las PyMEs tienen que medir los datos que resultan de sus operaciones y así poder analizar el progreso que han tenido, para posteriormente definir estrategias. Los sistemas de gestión empresarial, o ERPs, son instrumentos que permiten a las empresas analizar la información de diversas áreas”, comentó Israel Coto, director de la oficina de Microsip en la Ciudad de México.
Estos son algunos consejos para que los líderes de una pyme determinen los KPIs de forma precisa:
Los indicadores de rendimiento pueden medir desde el éxito de una campaña de marketing, hasta la interacción de una marca con sus seguidores en redes sociales. Este tipo de medida es un valor representativo que repercute en el desarrollo de las empresas y más aún por el entorno competitivo actual, y que cada vez es más exigente.