
Por Alan Ramírez Flores, CEO de Coperva
Las visitas físicas no existen más y es posible que en el futuro no se vuelva a vender como antes de la aparición del Covid-19. Hoy la comercialización debe combinar el territorio físico con el virtual. Las ventas “híbridas” son lo de hoy. Pero también marcan el futuro.
La venta en remoto no es simplemente realizar una videollamada e intentar replicar la visita presencial. Requiere una enorme adaptación y flexibilidad para adelantarse a las necesidades de los clientes y satisfacerlas, presentar la propuesta de valor de la empresa a través de diversos canales y desenvolverse a la perfección en cada uno de ellos.
El vendedor de nuestra era debe ser capaz de combinar las habilidades y técnicas de la visita presencial con la digital y la venta a distancia. El proceso para lograrlo es éste:
Eliminarlas implica analizar cada una de las objeciones autoimpuestas y establecer un plan de formación, adaptación y adquisición de nuevas habilidades. También buscar las posibilidades que ofrecen los medios digitales y sus diferentes formatos, como videos, tutoriales, comparativas de productos, beneficios del producto y otros.
Es importante recordar que la visita a distancia tiene tiempos y características distintas a los de la visita presencial y no se puede actuar de la misma forma. El ritmo de la conversación suele ser más corto y directo. Se debe crear una conexión, un vínculo emocional y mantener la cercanía que se tiene con ese cliente. También habrá que gestionar aspectos como los silencios, que pueden incomodar más, o que la atención del interlocutor sea menor en estos canales.
Se debe ser muy eficiente en la gestión del tiempo y en el uso que hacemos de cada canal, y, sobre todo, que la transmisión de valor sea muy alta.
Las seis fases de las ventas a distancia
Metamorfosis del vendedor de la nueva era
Vender en tiempos de pandemia implica reorganizar hábitos y organizar la manera de trabajar.
Nuevos hábitos. Puede detectarse que ya no sea apropiado mantener el mismo horario de trabajo, y sea mejor programar las visitas cuando al cliente le vaya bien, así como hacer las pausas en los tiempos muertos.
Enfrentar obstáculos del teletrabajo. Como crear un espacio laboral en casa.
Objetivos SMART. Este modelo de identificación de objetivos permite más claridad y precisión, tanto en los objetivos que se persiguen como en la forma de alcanzarlos. Los objetivos SMART deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con fecha de consecución.
Organización y coordinación del equipo. Se deben establecer sistemas y flujos de información eficaces desde la distancia.
Equilibrar vida personal y trabajo. Hay que marcar pautas y objetivos diarios, así como establecer algunas rutinas que nos garanticen la conciliación profesional y familiar.
Conviene mantener unos principios cruciales: Adaptar agenda a las necesidades del cliente, segmentar basados en criterios de oportunidad y relevancia y no geográficos, acordar un tiempo de llamadas.
Otro punto crucial es que el vendedor de nuestra era debe ejercer un claro liderazgo dentro y fuea de su organización. Algunas de las características que debe tener son:
• Ser más accesible que nunca.
• Escuchar de forma activa y empática.
• Mostrar una gran disponibilidad.
• Realizar y promover constantemente el autodiagnóstico.
• Incentivar el autoliderazgo. Buscar su propia forma de vender y conectar con el cliente. Hay que huir de las técnicas estándares.