
“Los lugares tienen carisma, en resumen, tanto como la gente”. Pico Iyer (1957-).
Por Jaime Cervantes Covarrubias, Master en Desarrollo Humano, Universidad Iberoamericana, CDMX (México), Master ejecutivo en Liderazgo Positivo Estratégico, Instituto de empresa, Madrid (España)
Los seres humanos somos gregarios por naturaleza, por lo tanto, un/a líder humanista es social. Sabe que necesita de los demás para florecer en lo individual y en lo colectivo, y que no podría lograrlo en soledad. Utiliza su carisma con congruencia filosófica, asertivamente y lo pone al servicio de la comunidad. Entiende que la sociabilidad es una oportunidad para desdoblar su potencial y a partir de ello hacer el bien.
El magnetismo de un líder humanista es un don que debe orientarse a unir voluntades, a lograr un intercambio de beneficios, tangibles e intangibles, dentro de la empresa, en comunidad. En ocasiones ese don es nato, pero en la mayoría de los casos es necesario pulirlo en el tiempo y compartirlo. El arte de una buena sociabilidad se construye, se estudia, se experimenta en la práctica cotidiana. Cualquier grupo de personas siempre tendrá infinitas formas de manifestarse y el/la líder humanista deberá mostrarse a la altura para servir y resolver las necesidades de cada una de ellas y del grupo.
Una actitud social demuestra experiencia colectiva, apertura a la abundancia humana. Es la forma en la que un grupo, equipo, organización o empresa consolida su identidad y carisma colectivo. La buena sociabilidad es el cimiento del sentido de pertenencia.
Pero para disfrutar de ella se tiene que vivir; solo la convivencia cotidiana nos permitirá experimentar una sociabilidad humanizante y así aprender las siguientes competencias:
La actitud social es la base de la cultura de una empresa, ahí se vive, se palpa y se siente su filosofía, manifiestándose en la conducta masiva de la misma comunidad. Cuando es satisfactoria se muestra con orgullo, cuando es disfuncional se oscurece la atmósfera. Es increíble entrar a una empresa en donde se respira bienestar, se siente la calidez y se disfruta de la prosperidad que genera un conjunto de voluntades cohesionadas por un liderazgo social, carismático y humanista.
La sociabilidad y el carisma colectivo que genera un líder humanista es la muestra más notable de su evolución personal, ha trascendido sus propias inseguridades y se apoya en la fraternidad de su equipo para reconstruir el tejido social, más allá de las fronteras de su empresa.
Aprovecho este espacio para desearte un año 2022 gratificante, amoroso, en plenitud y paz interior.
Contacto: jaime.cervantes@liderality.com