
Por Mariana Sierra, Académica de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana.
El marketing es una disciplina que muchas veces es incomprendida. Se percibe como una actividad superflua, limitada a la comunicación y la publicidad. Incluso se considera que su principal objetivo es engañar a los clientes potenciales.
En la actualidad se conoce que el marketing es un conjunto de actividades que crean y entregan valor a diferentes grupos de personas (clientes, distribuidores, proveedores, accionistas, empleados y la sociedad en general). Sin embargo, para sacar total provecho de esta disciplina es necesario entender el origen y fin de la misma: el valor.
El valor comprendido como beneficios es la clave en el buen marketing. Recordemos que el valor tiene diferentes perspectivas, como los beneficios funcionales y emocionales que recibe el cliente, el sentimiento de los empleados por pertenecer a cierta organización, el apoyo que hace una empresa a una comunidad vulnerable y el provecho que sacan los accionistas a un negocio que genera grandes utilidades.Todo esto es valor y todo esto puede ser potenciado a través de las actividades de marketing.
El marketing es una disciplina que evoluciona constantemente con las condiciones del ambiente. El marketing más tradicional está enfocado en atender a las necesidades de los clientes. Pero, hoy en día, muchos mercadólogos tienen una visión mucho más integral y humana. Los mercadólogos se han adaptado al entorno social, tecnológico y ecológico. El marketing en la actualidad tiene mayor conciencia, sensatez y profundidad. Razón por la cual, no ha pasado de moda, se ha renovado para seguir entregando valor a todas las personas que impacta.
Cualquier empresa, por pequeña que sea, debe integrar las actividades de marketing a su enfoque estratégico para crear y entregar verdadero valor; valor que mejore la vida y el bienestar de las personas.