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Mientras las empresas mexicanas aceleran sus procesos de transformación digital y reestructuración organizacional, un grupo clave sigue siendo desatendido: los colaboradores operativos o de campo. Aquellos que no están frente a un escritorio, sino en la línea de producción, logística o atención directa al cliente, representan el corazón de la operación. Pero ¿están siendo realmente escuchados cuando el cambio organizacional toca a la puerta?
De acuerdo con especialistas en gestión del cambio, como Estrella Vázquez, CEO de Time2Grow, existe una brecha notable entre cómo se implementan las transformaciones para los knowledge workers (trabajadores del conocimiento) y quienes operan desde la primera línea. “Muchas veces las decisiones se diseñan desde la oficina central, sin entender del todo la dinámica y preocupaciones del personal operativo”, explica Vázquez.
Uno de los principales errores es aplicar los mismos métodos de comunicación interna y capacitación a todos los niveles. “No puedes pedirle a un operador de planta que revise su correo varias veces al día o que asista a sesiones por Zoom cuando su jornada depende de cumplir con una cuota de producción”, subraya.
Estos son tres factores clave que marcan la diferencia:
Uno de los mayores desafíos en la transformación digital es evitar la narrativa del “ellos contra nosotros”. Cuando las decisiones se perciben como mandatos unilaterales desde la dirección, la confianza se debilita, especialmente en los equipos operativos.
Incluir desde el inicio a estos colaboradores en las etapas de diagnóstico y diseño no solo mejora la implementación, sino que envía un mensaje claro: su experiencia y conocimiento también construyen el futuro de la organización.
“La inclusión real comienza cuando entendemos que un cambio exitoso no es el más rápido, sino el que se adopta con convicción. Y eso requiere empatía, paciencia y comunicación bidireccional”, concluye Vázquez.
En un país como México, donde gran parte de la fuerza laboral está conformada por trabajadores operativos, gestionar el cambio sin considerar este grupo no solo es ineficaz, sino potencialmente contraproducente. Más allá de una estrategia de gestión, se trata de reconocer y respetar el valor de todas las personas que hacen posible la transformación.