Fin de los discos físicos en videojuegos: implicaciones del modelo de licencias digitales
Con el 78% de las compras ya en formato digital, la industria del videojuego acelera una transición que redefine la propiedad del contenido y plantea riesgos estratégicos para distribuidores y consumidores en América Latina.
Sony anunció que cesará la producción de discos físicos para juegos de PlayStation a partir de enero de 2028, consolidando un modelo de distribución exclusivamente digital que ya domina su negocio: durante el año fiscal cerrado en marzo de 2026, las descargas digitales representaron el 78% de las compras de…

Sony anunció que cesará la producción de discos físicos para juegos de PlayStation a partir de enero de 2028, consolidando un modelo de distribución exclusivamente digital que ya domina su negocio: durante el año fiscal cerrado en marzo de 2026, las descargas digitales representaron el 78% de las compras de juegos completos, frente al 76% del ejercicio anterior. La tendencia es estructural, no coyuntural.
El cambio implica más que una decisión logística. Sony Digital Audio Disc Corporation, subsidiaria encargada de producir los discos físicos de PlayStation, dejará de operar en esa función, lo que marca el cierre definitivo de un eslabón en la cadena de valor tradicional del sector. A partir de 2028, los nuevos títulos estarán disponibles únicamente a través de PlayStation Store y otros canales en línea, bajo un esquema de licencias de uso personal, no transferibles, salvo que la legislación local establezca lo contrario. En términos prácticos: el usuario adquiere acceso, no propiedad.
Esta distinción tiene implicaciones directas para distribuidores, minoristas y consumidores en mercados como México y América Latina. La digitalización reduce fricciones en la adquisición —descarga inmediata, actualizaciones automáticas, menor huella física— pero traslada el control total del activo al fabricante. Un precedente relevante ocurrió en 2013, cuando Valve eliminó copias de un título de las bibliotecas de usuarios tras el cierre de sus servidores, dejando el contenido inaccesible. Aunque Sony no ha señalado intención similar, el marco contractual vigente no lo impide. Para los tomadores de decisiones en el sector, evaluar la exposición a este modelo de dependencia digital es una prioridad estratégica antes de que la transición sea irreversible.



