Marca vitivinícola chilena cumple seis décadas con expansión global y embajador internacional
Con más de 84 millones de botellas vendidas al año y reconocimientos en los principales concursos mundiales, Casillero del Diablo articula una estrategia de crecimiento que combina turismo enológico, campañas digitales y colaboraciones con figuras de alcance global.
Casillero del Diablo conmemora 60 años de trayectoria consolidándose como una de las etiquetas de vino chileno con mayor presencia en mercados internacionales. La marca, parte del portafolio de Concha y Toro —viña fundada hace 140 años por Don Melchor de Concha y Toro—, registra ventas anuales superiores a 84…

Casillero del Diablo conmemora 60 años de trayectoria consolidándose como una de las etiquetas de vino chileno con mayor presencia en mercados internacionales. La marca, parte del portafolio de Concha y Toro —viña fundada hace 140 años por Don Melchor de Concha y Toro—, registra ventas anuales superiores a 84 millones de botellas y acumula distinciones como 'Mejor Viña del Nuevo Mundo' en los Wine Star Awards, además de medallas de oro y plata en el Decanter World Wine Awards y el Concours de Bruxelles, con especial reconocimiento en sus etiquetas de Cabernet Sauvignon, Carmenère y Malbec.
El aniversario marca también el inicio de una fase de reposicionamiento estratégico. Stephano Celle, Senior Brand Manager Global, y Lynn Balaresque, subgerente de Marketing, delinearon una agenda que incluye expansión internacional, campañas digitales orientadas a audiencias jóvenes y el desarrollo del turismo enológico como canal de experiencia de marca. Este último segmento cobra relevancia en un contexto donde los viajeros buscan destinos que integren cultura, gastronomía y narrativa de origen. La dirección apunta a preservar el relato histórico de la marca —construido sobre la leyenda del casillero custodiado por el diablo en las antiguas bodegas familiares— mientras se adapta a los códigos de consumo contemporáneos.
Dentro de esta estrategia de alcance global, la incorporación del actor Orlando Bloom como embajador internacional representa una apuesta por ampliar la visibilidad de Casillero del Diablo entre consumidores cosmopolitas. La colaboración contempla campañas audiovisuales y experiencias premium diseñadas para reforzar el posicionamiento de la marca en mercados clave. Para equipos de marketing y dirección comercial, el caso ilustra cómo una marca con décadas de historia puede articular su legado como activo diferenciador frente a competidores emergentes, sin abandonar la consistencia de producto que sostiene su reputación en concursos especializados.



