Distribución física de videojuegos llega a su fin: implicaciones del modelo digital exclusivo
La transición al 100% digital en consolas redefine la propiedad del software y expone riesgos de licenciamiento que los directivos del sector deben considerar.
Sony anunció que cesará la producción de discos físicos para juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. A partir de esa fecha, los nuevos títulos estarán disponibles únicamente en formato digital a través de PlayStation Store y otros canales en línea. La decisión responde a una tendencia de…

Sony anunció que cesará la producción de discos físicos para juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. A partir de esa fecha, los nuevos títulos estarán disponibles únicamente en formato digital a través de PlayStation Store y otros canales en línea. La decisión responde a una tendencia de consumo consolidada: durante el año fiscal cerrado el 31 de marzo de 2026, las descargas digitales representaron el 78% de las compras de juegos completos, frente al 76% del ejercicio anterior.
El cambio no es solo logístico. Sony Digital Audio Disc Corporation, subsidiaria única encargada de producir los discos de PlayStation, dejará de operar en ese segmento, lo que implica una transición estructural hacia un modelo de ventas basado exclusivamente en licencias. Esto significa que los consumidores no adquirirán un producto tangible, sino el derecho de uso personal, no transferible, sobre el contenido. Los términos de servicio de PlayStation Store son explícitos al respecto: la compra otorga una licencia privada, no la propiedad del bien digital, salvo que la legislación local disponga lo contrario.
Este modelo presenta riesgos concretos para usuarios y operadores del sector. En 2013, Valve retiró copias de Order of War: Challenger de las bibliotecas de usuarios tras el cierre de servidores, dejando esos títulos inutilizables. Aunque Sony no ha señalado intención similar, la ausencia de propiedad formal sobre el contenido adquirido constituye un precedente de vulnerabilidad que los directivos de empresas distribuidoras, retailers y desarrolladoras en México y América Latina deben incorporar en sus análisis de riesgo. La aceleración hacia la digitalización total en el sector del entretenimiento interactivo no elimina las fricciones regulatorias ni los vacíos en materia de derechos del consumidor digital.



