Brecha de género persiste en IA: mujeres usan más pero diseñan menos la tecnología
Un informe presentado en España revela que las mujeres ya representan el 52% de los usuarios de ChatGPT, pero siguen subrepresentadas en roles de desarrollo y liderazgo tecnológico.
Mujeres representan el 45.6% de los usuarios semanales de los principales modelos de lenguaje en España y superan a los hombres en plataformas como ChatGPT, donde alcanzan el 52% de participación. Sin embargo, esta adopción masiva no se traduce en equidad dentro de la cadena de valor tecnológica: a mayor…

Mujeres representan el 45.6% de los usuarios semanales de los principales modelos de lenguaje en España y superan a los hombres en plataformas como ChatGPT, donde alcanzan el 52% de participación. Sin embargo, esta adopción masiva no se traduce en equidad dentro de la cadena de valor tecnológica: a mayor especialización técnica, menor presencia femenina. En plataformas orientadas a programación y entornos STEM, la participación de mujeres cae al 36.2%, una diferencia de casi diez puntos porcentuales que revela dónde se concentra la verdadera brecha.
El hallazgo más crítico para la agenda corporativa es la exposición desproporcionada al desplazamiento automatizado. El 67.5% de los profesionales en administración y contabilidad —sectores con alta concentración femenina— enfrenta un riesgo elevado de impacto por inteligencia artificial. A esto se suma una asimetría en el reconocimiento organizacional: el 27% de los hombres reporta haber recibido mayor valoración de sus superiores al integrar IA en sus funciones, frente al 18% de las mujeres. Esta diferencia sugiere que los sesgos de evaluación preexistentes no desaparecen con la adopción tecnológica; se replican dentro de ella.
Deloitte España, que presentó el informe 'El futuro de la IA también lo escriben ellas', advierte que el debate no debe limitarse al acceso, sino extenderse al diseño y la gobernanza de los sistemas de inteligencia artificial. Quien define los algoritmos, los datos de entrenamiento y los criterios de evaluación determina, en última instancia, qué sesgos se perpetúan a escala. Para los equipos directivos, esto implica revisar los sistemas internos de medición del desempeño, garantizar representación femenina en roles de arquitectura tecnológica y crear condiciones estructurales —no solo simbólicas— para que el talento diverso incida en las decisiones de desarrollo. En sectores como moda, marketing y creatividad, donde la transformación por IA avanza con rapidez, esta agenda deja de ser un tema de responsabilidad social para convertirse en una variable de competitividad.



