La creatividad publicitaria global migra del anuncio memorable al impacto medible en negocio
El festival de creatividad más influyente del mundo redefine sus criterios de premiación: ya no basta con emocionar, hay que demostrar resultados verificables en construcción de marca, innovación y crecimiento empresarial.
Cannes Lions, durante casi siete décadas el máximo escaparate de la creatividad publicitaria global, completó en su edición 73 una transformación que venía gestándose desde hace varios años: dejó de medir la creatividad por lo espectacular para evaluarla por su utilidad y su impacto tangible en el negocio. Plataformas, datos,…

Cannes Lions, durante casi siete décadas el máximo escaparate de la creatividad publicitaria global, completó en su edición 73 una transformación que venía gestándose desde hace varios años: dejó de medir la creatividad por lo espectacular para evaluarla por su utilidad y su impacto tangible en el negocio. Plataformas, datos, experiencias, entretenimiento y crecimiento empresarial desplazaron al comercial de 30 segundos como unidad de medida de la excelencia creativa.
Este cambio de criterio tiene implicaciones directas para los equipos de marketing y los directivos que toman decisiones de inversión en comunicación. Las campañas premiadas en 2026 debieron demostrar resultados verificables: construcción de marca, innovación aplicada y métricas de negocio concretas. El festival, además, endureció sus procesos de validación, exigiendo mayor documentación y evidencia a los participantes. Para Rafa Quijano, VP y Chief Creative Officer de Don by Havas México, la lección es clara: «Las ideas que triunfan son aquellas que logran conectar creatividad con innovación y negocio. Si además poseen un propósito de marca claro y coherente, están destinadas a alcanzar grandes logros».
Uno de los fenómenos más significativos de esta edición fue la ausencia de la inteligencia artificial como protagonista en las campañas premiadas. Después de dos años en los que la IA dominó la conversación del sector, los jurados reconocieron trabajos donde la tecnología era casi imperceptible, no por su falta de uso, sino porque dejó de ser el diferenciador. «La inteligencia artificial ya está integrada en todas las agencias. Su uso ya no es un valor agregado; se ha convertido en una herramienta esencial», señala Quijano. El riesgo que identifica es la homogeneización: cuando todos acceden a las mismas herramientas, la distinción creativa recae en el pensamiento estratégico y el seniority de los equipos, capacidades que siguen siendo intrínsecamente humanas.
Otro indicador del reposicionamiento del festival fue el regreso de las grandes marcas como protagonistas. Durante varios ciclos, las causas sociales y las organizaciones sin fines de lucro dominaron la conversación creativa premiada. En esta edición, las marcas comerciales recuperaron el centro del escenario, pero no a través de publicidad tradicional: construyeron experiencias, plataformas de contenido y nuevas formas de relacionarse con sus audiencias. La categoría de Entretenimiento se consolidó como una de las más observadas del festival, señal de hacia dónde se dirige la inversión creativa de las empresas líderes.
Para los equipos directivos, el mensaje es estratégico: la creatividad ya no es un gasto de comunicación, sino una palanca de construcción de negocio. Las organizaciones que logren integrar pensamiento creativo con datos, tecnología y propósito de marca verificable estarán mejor posicionadas para competir en un entorno donde la diferenciación es cada vez más difícil de sostener solo con producto o precio.



