Promoción interna en agencias creativas: el liderazgo femenino gana terreno en el mercado español
El ascenso de una directiva con perfil estratégico-creativo refleja una tendencia en la reestructuración del sector publicitario en España bajo nuevos modelos de colaboración regional.
Ogilvy España designó a María Herranz como nueva Directora General, consolidando una apuesta por la promoción interna en un momento de reconfiguración estructural del sector creativo en el mercado ibérico. Herranz, quien lideró el área de Publicidad, Marca y Contenido durante los últimos años, asume el cargo con un perfil…

Ogilvy España designó a María Herranz como nueva Directora General, consolidando una apuesta por la promoción interna en un momento de reconfiguración estructural del sector creativo en el mercado ibérico. Herranz, quien lideró el área de Publicidad, Marca y Contenido durante los últimos años, asume el cargo con un perfil orientado a la construcción de marcas, el diseño de plataformas de comunicación y la transformación estratégica con impacto directo en el negocio de los clientes.
El nombramiento se produce en el contexto de la nueva organización WPP Creative Iberia, estructura que busca fomentar la colaboración entre agencias creativas en España y Portugal bajo el liderazgo de Alex Mariño. Este modelo apunta a compartir capacidades en tecnología, innovación y producción, sin que ello implique la pérdida de identidad o autonomía de cada agencia. Para Ogilvy, la transición representa una oportunidad de escalar recursos sin diluir su posicionamiento creativo diferenciado.
Desde la dirección general, Herranz trabajará en tándem con Roberto Fara, Director Creativo (CCO), en un esquema de liderazgo compartido que combina visión de negocio con ejecución creativa. Para el C-Level que gestiona relaciones con agencias, este tipo de estructura dual —donde estrategia y creatividad tienen representación paritaria en la cúpula— tiende a reducir fricciones en la toma de decisiones y acelerar la respuesta a necesidades de marca. La continuidad del talento interno, además, minimiza los riesgos de ruptura cultural que suelen acompañar a los cambios de liderazgo externo.



