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La inteligencia artificial acelera el desciframiento de lenguas antiguas extintas

Herramientas de IA potencian hipótesis lingüísticas en idiomas sin referentes conocidos

Cada idioma antiguo descifrado ha requerido un punto de referencia: un texto bilingüe o un pariente lingüístico conocido que permitiera establecer comparaciones. El Lineal A, sistema de escritura de la civilización minoica de la Edad del Bronce en Creta, carece de ambos elementos. Sin vínculos confirmados con ningún idioma conocido,

Redaccion NEO·29/7/2026
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La inteligencia artificial acelera el desciframiento de lenguas antiguas extintas

Cada idioma antiguo descifrado ha requerido un punto de referencia: un texto bilingüe o un pariente lingüístico conocido que permitiera establecer comparaciones. El Lineal A, sistema de escritura de la civilización minoica de la Edad del Bronce en Creta, carece de ambos elementos. Sin vínculos confirmados con ningún idioma conocido, vivo o extinto, representa un aislante lingüístico que ha desafiado a especialistas durante más de un siglo.

El etrusco, idioma utilizado en Italia antes del Imperio Romano, ha tenido mejor suerte relativa. Se ha compilado un vocabulario parcial a partir de inscripciones funerarias, aunque su gramática y significado profundo permanecen fuera del alcance de los expertos. Ambos casos ejemplifican el tipo de enigma en el que la inteligencia artificial ha comenzado a intervenir, no como reemplazo de lingüistas, sino como herramienta que potencia sus intuiciones e hipótesis de investigación.

Un caso reciente ilustra tanto el potencial como los límites de esta tecnología. En junio de 2026, un ingeniero autodidacta en inteligencia artificial y lingüista aficionado anunció un avance en la comprensión del Lineal A. Partió de una hipótesis específica: una palabra desconocida en una inscripción de oración derivaba de una raíz semítica que significa 'habitar' o 'morar'. Utilizando scripts de programación desarrollados con asistencia de IA, probó este patrón de sonido en un corpus de Lineal A y, según sus afirmaciones, asignó valores a 40 signos y compiló un léxico de 408 palabras, sugiriendo que el Lineal A podría ser un miembro extinto del grupo de lenguas semíticas, que incluye hebreo y arameo.

Es fundamental precisar el papel de la inteligencia artificial en este proceso. La tecnología no generó la idea original; esa fue obra del investigador humano. La creatividad humana sigue siendo componente esencial en la búsqueda de respuestas a los misterios del lenguaje perdido. La IA funciona como amplificador de capacidad computacional, permitiendo a los lingüistas probar hipótesis a escala que manualmente sería imposible. Esta dinámica refleja una tendencia más amplia en investigación académica: las herramientas de IA no sustituyen el pensamiento crítico, sino que lo aceleran cuando se aplican con rigor metodológico y supervisión experta.

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