Desde 1940 hasta hoy, la forma en que las personas encuentran pareja ha experimentado una transformación radical documentada en estudios recientes sobre patrones de emparejamiento en Estados Unidos. En la década de 1940, aproximadamente el 21% de las parejas heterosexuales se conocían a través de amigos, cifra que creció hasta casi el 40% hacia 1990. Sin embargo, esta tendencia comenzó a disminuir, cayendo por debajo del 30% en parejas formadas antes de 2009. La familia desempeñó un papel igualmente significativo en el pasado, representando alrededor del 25% de los encuentros en 1940, pero se redujo a menos del 10% para el período 2007-2009. El entorno laboral siguió una trayectoria similar, alcanzando aproximadamente el 20% en 1990 antes de experimentar una notable disminución.

El quiebre fundamental ocurrió con la llegada de internet. Durante gran parte del siglo XX, las relaciones se formaban principalmente a través de redes sociales preexistentes, donde el potencial interés romántico llegaba con algún tipo de "aval social". Internet rompió con este patrón, permitiendo que personas sin conexiones previas pudieran encontrarse directamente. Para 2017, alrededor del 39% de las parejas heterosexuales afirmaban haberse conocido en línea, convirtiendo a internet en la vía más común para establecer relaciones. Este cambio representó la eliminación de la necesidad de un intermediario humano—el casamentero tradicional—y su reemplazo por plataformas que ofrecían acceso a miles de posibles parejas.

Ahora, la inteligencia artificial está cerrando un ciclo paradójico: después de que internet eliminó al intermediario humano y las aplicaciones de citas ofrecieron acceso masivo a perfiles, los algoritmos están intentando recrear la función original del amigo que dice: "Conozco a alguien que podría interesarte". Esta evolución refleja una crisis en el modelo basado en el "swipe" masivo. Las principales plataformas reportan presiones en su modelo tradicional: en marzo de 2026, los usuarios activos mensuales de la aplicación de citas más descargada a nivel mundial disminuyeron un 7% interanual, aunque fue la menor caída en 31 meses, mientras que nuevas inscripciones han vuelto a crecer.

Las plataformas están reorientando sus estrategias. Una de ellas lanzó experiencias presenciales que permiten a los usuarios participar en actividades para conectar con posibles parejas, registrando una participación de casi el 70% de usuarios elegibles en más de 60 eventos. En contraste, otras aplicaciones enfocadas en audiencias específicas reportan crecimiento sostenido: en el primer trimestre de 2026, una plataforma reportó ingresos de 130 millones de dólares, un 38% más que el año anterior, con aproximadamente 15 millones de usuarios activos mensuales, evolucionando de ser exclusivamente una plataforma de citas a convertirse en una red social más amplia. Otra aplicación eliminó características que limitaban quién podía iniciar conversaciones, una decisión que responde a la fatiga de usuarios y busca fomentar interacciones más auténticas.

La verdadera transformación radica en la lógica del encuentro. Las primeras aplicaciones digitalizaron el acceso a un amplio catálogo de perfiles, donde el usuario decidía mediante el "swipe". Actualmente, la IA busca optimizar la selección, reduciendo el número de opciones y mejorando la calidad de las conexiones. Las plataformas están implementando herramientas que utilizan inteligencia artificial y datos proporcionados por usuarios para ofrecer perfiles considerados más compatibles, además de sistemas de verificación de autenticidad mediante tecnologías biométricas. Este cambio en la propuesta de valor redefine la experiencia de las citas, marcando un nuevo capítulo en la búsqueda de pareja en la era digital donde el algoritmo asume el rol que antes tenía el círculo social cercano.