El nuevo Tamagotchi ya no se queda en la pantalla: ahora crece en la vida real.
El fenómeno del Tamagotchi ha demostrado que la nostalgia puede ser un motor poderoso en el mundo de los negocios. Este icónico dispositivo, que dejó una huella imborrable en la infancia de muchos durante los años 90, no solo sigue siendo relevante para los adultos que lo vivieron, sino que también está experimentando una renovada fase de expansión. Las nuevas versiones del Tamagotchi ahora cuentan con conectividad, pantallas a color y mecánicas de interacción innovadoras.
El regreso del Tamagotchi se inscribe dentro de una tendencia más amplia en la industria del entretenimiento y los juguetes: los adultos están volviendo a adquirir productos que evocan su niñez. Un estudio reciente reveló que las ventas globales de juguetes crecieron un 7 por ciento en 2025, con un aumento del 3 por ciento en las unidades vendidas en los principales mercados. Este fenómeno ha sido impulsado en gran medida por adolescentes y adultos, quienes representan un segmento significativo en esta recuperación. Casi el 40 por ciento de los consumidores en Europa ha admitido comprar juguetes para sí mismos o para otros adultos en el último año.
Recientemente, Bandai anunció que el Tamagotchi ha superado los 100 millones de unidades enviadas a nivel mundial hasta julio de 2025, casi tres décadas después de su debut. De este total, alrededor del 80 por ciento corresponde a mercados internacionales. La compañía ha señalado que la marca está atravesando una "cuarta ola" de popularidad, impulsada por el lanzamiento de nuevos productos y por el resurgimiento de la nostalgia asociada a la cultura de finales del siglo XX y principios del XXI.
Mientras Bandai capitaliza el valor emocional de su producto, una empresa china está llevando el concepto de mascota virtual a un nuevo nivel. Takway AI presentó en CES 2026 su dispositivo Sweekar, una mascota impulsada por inteligencia artificial que busca transformar el cuidado de una criatura digital en una experiencia física. Lo que distingue a Sweekar es su capacidad de evolucionar físicamente a través de cuatro etapas de vida: huevo, bebé, adolescente y adulto.
El dispositivo utiliza un sistema electromecánico que modifica su tamaño, comenzando en aproximadamente 6.1 centímetros como huevo y alcanzando 7.1 centímetros en su etapa adulta. La evolución está vinculada a un sistema de puntos de experiencia que el usuario gana al alimentarlo, limpiarlo, acariciarlo y comunicarse con él. A diferencia del Tamagotchi tradicional, donde la evolución ocurre principalmente en la pantalla, Sweekar busca hacer de la transformación un evento tangible.
La mascota comienza como un huevo cerrado, luego se convierte en un bebé, desarrolla características propias durante la adolescencia y finalmente alcanza una etapa adulta con mayor autonomía. Esta diferencia puede ser más significativa de lo que parece, ya que la experiencia se convierte en una interacción entre software.

