Una diseñadora de moda reconocida recibió la propuesta de crear un libro de mesa de café y enfrentó una realidad incómoda: carecía de un archivo oficial de su trabajo. Aunque su estudio rebosa de fotografías, muestras de tela y elementos creativos, nunca había mantenido un catálogo impreso de sus desfiles ni un sistema formal de almacenamiento de sus obras más destacadas. Esta brecha entre la producción constante y la documentación inexistente se convirtió en el punto de partida para un proyecto editorial que desafía las convenciones del registro profesional.
La idea de un libro publicado representa una permanencia que contrasta con la naturaleza efímera del diseño de moda, donde siempre existe la oportunidad de reinventar una silueta o concepto. "Soy una de esas personas que siente que el trabajo nunca está terminado", reflexiona la diseñadora. Sin embargo, esta inquietud persistente la llevó a materializar sus pensamientos en un formato tangible: un diario personal que documenta una década de recuerdos. El proceso de creación se inspiró en un recuerdo de infancia: el álbum de recortes. Comenzó a buscar entre miles de fotos en su iPhone: instantáneas detrás del escenario, su compromiso, boda y el nacimiento de su hijo, creando un flujo de conciencia que narra desde su primera muñeca Monchhichi hasta la inspiración detrás de sus diseños más emblemáticos.
El formato de baja fidelidad evoca una nostalgia infantil que permea muchas de las colecciones de la diseñadora, intensificada por su deseo de preservar estos recuerdos como madre. "Siento que un libro es una cápsula del tiempo, y eso es lo que me fascina de él", expresa. Esta nostalgia también resuena en su círculo cercano: una periodista especializada en moda realizó la entrevista que aparece en el libro, mientras que una actriz y amiga escribió la carta introductoria. El proyecto trasciende la función de un simple compendio de recuerdos para convertirse en una reflexión sobre la evolución personal y profesional, un testimonio del viaje en el mundo del diseño y su conexión con la infancia que resonará con quienes aprecian la moda como forma de expresión y memoria.




