Las bebidas sin alcohol registran un crecimiento sostenido en demanda y visibilidad, pero el auge de la categoría viene acompañado de un escrutinio cada vez más intenso. Según una investigación de Getty Images, las búsquedas de imágenes y videos relacionadas con 'sin alcohol' crecieron 322% en el último año, señal de que la categoría ha dejado de ser nicho para convertirse en un segmento de inversión relevante. El crecimiento, sin embargo, no está exento de tensiones. Una investigación publicada en la revista académica Drug and Alcohol Review de la Flinders University encontró que adolescentes expuestos a publicidad de productos cero alcohol —vinculados a marcas de bebidas alcohólicas— mostraban actitudes más favorables y mayor intención de consumir las versiones con alcohol de esas mismas marcas. El estudio identifica una asociación, no una causalidad, pero sus resultados han reabierto el debate sobre los límites entre promover una alternativa '0,0' y reforzar indirectamente una marca de alcohol. Esa discusión ya tiene expresiones concretas en Latinoamérica. Durante el Mundial 2026, organizaciones civiles en México cuestionaron la presencia de bebidas sin alcohol vinculadas a marcas de cerveza en los Fan Fest, particularmente por el uso de logos, colores y elementos de identidad compartidos con sus versiones con alcohol. El episodio ilustra cómo la decisión de comunicación visual puede convertirse rápidamente en un asunto de reputación y riesgo regulatorio. El problema de replicar los mismos códigos visuales. Un reporte de NIQ reveló que el 92% de quienes compran bebidas sin alcohol también adquiere bebidas alcohólicas. Esto indica que la categoría está ampliando ocasiones de consumo —encuentros sociales entre semana, momentos post-ejercicio, espacios de entretenimiento— más que sustituyendo al alcohol. La oportunidad de mercado es real, pero la forma en que se comunica puede condicionar tanto la percepción del consumidor como la exposición regulatoria de la marca. Según la investigación de Getty Images, gran parte de la publicidad de bebidas sin alcohol continúa reproduciendo los mismos códigos visuales del alcohol: mismas latas, estética de bar, ambientes nocturnos. La única diferencia visible suele ser la etiqueta 'cero alcohol'. 'Una imagen es mucho más que una decisión estética. Una narrativa visual coherente y con propósito define las asociaciones que estamos construyendo alrededor de una marca', señaló Samuel Malave, Gerente de Investigación Creativa en Getty Images. 'Para la categoría de bebidas cero alcohol, desarrollar un lenguaje visual propio puede ser tan importante como desarrollar el producto mismo'. Tres territorios para construir una categoría propia. A partir de su investigación visual, Malave identifica tres ejes que las marcas pueden considerar al desarrollar contenido para esta categoría: Mostrar el momento antes que el producto. Las bebidas cero alcohol pueden participar en muchas más ocasiones que el bar o la fiesta. Mostrar a las personas y el contexto permite ampliar las posibles asociaciones de la categoría. Construir pertenencia sin depender de los códigos del alcohol. Socializar, celebrar y compartir no son experiencias exclusivas del consumo de alcohol. Mostrar esa cercanía, puede comunicar diversión, pero sin necesidad de repetir los mismos códigos. Entender el contexto local. La conversación y la regulación alrededor de las bebidas sin alcohol no evolucionan de la misma manera en todos los mercados de la región. Para las marcas que quieren crecer en el mercado latino, mostrar una identidad local y consistente debe convivir con la sensibilidad cultural, regulatoria y social de cada país. En una categoría que crece al mismo tiempo que aumenta el escrutinio sobre su promoción, la oportunidad para las marcas no está únicamente en vender una versión sin alcohol, sino en construir un significado propio para el "0,0". La diferenciación visual deja así de ser solamente una decisión creativa para convertirse en una herramienta que puede contribuir a generar confianza, reducir riesgos y proteger la inversión de marca.