Guerlain y L’Heure Bleue: La Evolución del Empaque en la Estrategia de Marca
Más de un siglo después de su creación, L’Heure Bleue de Guerlain vuelve a abrir un debate crucial en la industria del lujo. ¿Cómo puede una marca revitalizar un objeto histórico sin perder la esencia que lo convirtió en un ícono?
La respuesta de Guerlain se encuentra en su frasco, que conserva el distintivo “corazón invertido”, diseñado en 1912 por Georges Chevalier, pero que ha sido reinterpretado con nuevos materiales, colores y acabados para adaptarse al lenguaje contemporáneo. El vidrio presenta un degradado de azules inspirado en la hora azul, mientras que los detalles dorados y el anillo texturizado del cuello aportan un aire más cercano a la joyería.
Esta estrategia va más allá de un simple cambio de empaque; busca demostrar que el empaque puede transformarse en un activo de marca que perdura a través de generaciones de consumidores.
¿Cuándo el empaque deja de ser un simple contenedor?
La industria de la perfumería ha utilizado durante décadas el frasco como una extensión de la identidad de la marca. En el segmento de lujo, esta relación cobra aún mayor relevancia, ya que el objeto puede permanecer en manos del consumidor incluso después de que el producto se haya agotado.
El caso de L’Heure Bleue es especialmente intrigante, ya que Guerlain no está creando un nuevo código visual desde cero, sino que está recuperando uno con más de 100 años de historia y modificándolo sin eliminar sus elementos más reconocibles.
Esto se alinea con una tendencia más amplia en el lujo, donde las marcas están cada vez más recurriendo a sus archivos para generar relevancia cultural en el presente. El archivo deja de ser solo una memoria corporativa y se convierte en una herramienta estratégica para el desarrollo de productos, campañas, colaboraciones y experiencias.
La decisión de hacer que el nuevo frasco sea recargable añade otra dimensión. El objeto no concluye necesariamente cuando el perfume se agota. Su diseño está pensado para perdurar y ser reutilizado.
Un estudio sobre sostenibilidad en el sector revela que los consumidores están prestando mayor atención al impacto ambiental de los productos y sus empaques, aunque en el lujo, la percepción de calidad, exclusividad y experiencia sigue siendo determinante.
Por ello, la recarga puede funcionar como algo más que una respuesta ambiental; también refuerza la idea de que el frasco es un objeto de colección y no un empaque desechable.
Este cambio es estratégico, ya que cuando una marca logra que el consumidor desee conservar el empaque, aumenta la vida cultural del producto y extiende la presencia de la identidad de marca en el espacio físico del consumidor.
Guerlain no es la única marca que mira hacia atrás en su historia.
La recuperación de códigos históricos forma parte de una estrategia que se observa en diversas categorías del lujo. Louis Vuitton ha basado gran parte de su comunicación contemporánea en elementos de




