Una campaña publicitaria que ironiza sobre los carteristas, el turismo masivo y la inseguridad en Barcelona ha generado una ola de críticas en redes sociales, cuestionando el uso de problemas urbanos sensibles como materia publicitaria. El video, que forma parte de una colaboración entre una firma de moda catalana y una marca berlinesa, presenta a una modelo estadounidense recorriendo las calles de la ciudad condal en inglés, abordando con tono burlón temas como la gentrificación, el ruido, los precios elevados y los robos.
La pieza audiovisual se aleja deliberadamente de la imagen turística convencional para mostrar lo que describe como la "cara B" de Barcelona. Uno de los momentos más polémicos ocurre cuando la modelo, entre risas, declara "¡Todo el mundo quiere tu bolso!" justo cuando una mano aparece intentando robar su mochila. Otro instante comentado se produce cuando, al caminar por una acera estrecha, una mujer le dice en catalán que se aparte, y la modelo responde burlándose: "A los lugareños les encanta compartir su cultura contigo". La decisión de que la modelo se exprese en inglés en un territorio donde el catalán y el español son predominantes ha sido interpretada como una alusión a la masiva llegada de turistas.
Las reacciones en redes sociales reflejan descontento generalizado entre residentes locales. Usuarios han calificado la campaña de "muy desafortunada" e "indignante", argumentando que es inapropiado que una marca utilice problemas serios de la ciudad como herramienta publicitaria. Comentarios como "Parece increíble que un equipo de marketing haya aprobado esto" o "Es indignante que se rían de la situación actual de Barcelona" evidencian la percepción de que la campaña refuerza discursos de gentrificación en lugar de contribuir a la cultura local.
La colaboración incluye una colección cápsula basada en prendas de archivo y deadstock que han sido desmontadas y reinterpretadas, con parte de la producción realizada artesanalmente en talleres ubicados en Barcelona. La línea comprende vestidos, pantalones flare, jeans, camisas, sudaderas, prendas de tul y accesorios como mochilas, reflejando un enfoque experimental que contrasta con la recepción negativa de la estrategia comunicacional.
El caso ilustra un dilema creciente en la publicidad urbana: el equilibrio entre la autenticidad narrativa y la sensibilidad hacia problemas reales que afectan a las comunidades locales. Cuando las marcas utilizan la ironía sobre cuestiones como la inseguridad o la sobrecarga turística, el riesgo es que la audiencia local perciba trivialización de sus preocupaciones cotidianas en lugar de conexión genuina con la ciudad que habitan.




