Hace seis meses circuló la hipótesis de que los asistentes de inteligencia artificial de propósito general —capaces de buscar, comparar, reservar y gestionar viajes de manera autónoma— desplazarían a las plataformas consolidadas del sector. La premisa sugería que empresas como Expedia, Booking o Sabre tendrían que justificar su valor frente a herramientas más accesibles y personalizadas.

Esta predicción no se ha materializado de forma directa. No existe una empresa de IA que compita frontalmente con los gigantes del sector. Sin embargo, el cambio está ocurriendo de manera más gradual y estructural: los asistentes personales están integrando la gestión de viajes como una función más dentro de su ecosistema de servicios. Herramientas como ChatGPT, Claude y Gemini avanzan en esta dirección, mientras que startups especializadas como Instinct y Town han logrado conectarse rápidamente con correos electrónicos, calendarios y sistemas de comunicación corporativa. Esta evolución modifica el punto de contacto inicial entre el viajero y la planificación del viaje.

El cambio en la dinámica del mercado

La transformación no es sobre desplazamiento, sino sobre fragmentación de funciones. Los viajeros ahora acceden a soporte personalizado y contextual antes de llegar a plataformas especializadas. Un asistente de IA puede analizar preferencias acumuladas, restricciones de calendario, historial de viajes y restricciones presupuestarias sin intervención manual. Esta capacidad de síntesis reduce la fricción en etapas tempranas de la planificación.

Para las organizaciones que operan en el sector de viajes, la implicación es clara: la competencia ya no es solo contra otras plataformas de reservas, sino contra herramientas que ofrecen conveniencia integrada. La diferenciación debe trasladarse hacia servicios que estas herramientas no pueden replicar fácilmente: gestión de excepciones complejas, negociación de cambios de último minuto, experiencias personalizadas basadas en contexto local, o servicios de concierge que requieren juicio humano.

Oportunidades y desafíos en el mercado latinoamericano

En México y América Latina, esta tendencia presenta tanto oportunidades como riesgos. Las organizaciones que comprendan cómo estos asistentes modifican el comportamiento del consumidor podrán anticipar cambios en la demanda y adaptar su propuesta de valor. Aquellas que integren APIs con asistentes de IA, en lugar de competir contra ellos, podrían capturar volumen de consultas que de otro modo se perderían en ecosistemas cerrados.

La capacidad de adaptación será determinante. Las empresas que reconozcan esta transformación como una oportunidad para redefinir su rol —de proveedores de transacciones a facilitadores de experiencias complejas— estarán mejor posicionadas para mantener relevancia en un mercado que continúa evolucionando hacia mayor automatización y personalización.