Integrar artistas en estructuras corporativas y gubernamentales ya no es una propuesta marginal: es una necesidad estratégica en un momento donde la inteligencia artificial redefine los procesos de producción, toma de decisiones y relación con las audiencias. Así lo plantea Hans Ulrich Obrist, director artístico de Serpentine, quien argumenta que los creativos no son observadores del cambio tecnológico, sino actores con capacidad real de influir en su dirección. Desde Serpentine, la investigación y desarrollo artístico (I+D) funciona como laboratorio de exploración tecnológica. Las residencias artísticas que impulsa la institución están diseñadas para fomentar la toma de riesgos y la experimentación a largo plazo, en contraste con la inmediatez que caracteriza gran parte del desarrollo actual de IA. Obrist, quien recibió su primera residencia en la Fundación Cartier en París a los 23 años, sostiene que ese tipo de espacios —donde el tiempo y la reflexión son recursos protegidos— son precisamente los que permiten generar perspectivas que el desarrollo tecnológico acelerado tiende a ignorar. La utilidad de este enfoque no se limita al ecosistema cultural. Colaboraciones con organizaciones como Glass Castle y Google Arts and Culture han demostrado que el arte puede operar como vector de alcance masivo: una alianza con Fortnite permitió conectar con 150 millones de personas en un periodo reducido. Esa capacidad de escala convierte a las instituciones artísticas en aliados estratégicos para organizaciones que buscan comunicar valores, generar comunidad o experimentar con nuevas formas de interacción digital. El argumento de fondo es que el I+D artístico debe orientarse hacia la utilidad real y extender su aprendizaje a organizaciones que carecen de recursos para desarrollarlo internamente. Las alianzas intersectoriales —entre museos, empresas tecnológicas, gobiernos y corporaciones— emergen como el mecanismo más eficiente para maximizar ese impacto. Incorporar artistas en residencias corporativas o en consejos directivos no es un gesto simbólico: es una forma de introducir metodologías de pensamiento lateral, tolerancia a la ambigüedad y sensibilidad hacia el impacto humano de las decisiones tecnológicas. En un entorno donde los sistemas de IA se despliegan con velocidad creciente, esa perspectiva representa una variable de diferenciación que pocas organizaciones están aprovechando de forma sistemática. Entorno documenta este debate como parte de su seguimiento a la intersección entre cultura, tecnología y estrategia organizacional. La pregunta que queda abierta para cualquier organización que desarrolle o adopte IA no es si los creativos deben tener voz en ese proceso, sino qué mecanismos concretos se están construyendo para que esa voz tenga peso real.
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Creativos como actores clave en el desarrollo responsable de la inteligencia artificial
Hans Ulrich Obrist, director artístico de Serpentine, plantea que integrar perspectivas creativas en el desarrollo de IA es una necesidad estratégica, no una opción cultural
Integrar artistas en estructuras corporativas y gubernamentales ya no es una propuesta marginal: es una necesidad estratégica en un momento donde la inteligencia artificial redefine los procesos de producción, toma de decisiones y relación con las audiencias. Así lo plantea Hans Ulrich Obrist, director artístico de Serpentine, quien argumenta que…
Redaccion NEO·15/9/2026
