El mercado de podcasting en México cerró 2024 con ingresos de 1,146 millones de dólares y proyecta alcanzar los 3,740 millones para 2030, lo que equivale a una tasa de crecimiento anual compuesto del 21.8%. Este dinamismo se sostiene sobre una base de 78 millones de usuarios digitales activos en el país y un incremento del 14% en el consumo de video en plataformas conectadas a televisión en un solo año. Estas cifras redefinen las prioridades de inversión en contenido para cualquier empresa que compita por atención en el entorno digital.

El video podcast como formato con lógica propia

El video podcast ha dejado de ser un derivado de la radio o el streaming de audio para consolidarse como un formato con mecánicas propias de audiencia, monetización y construcción de comunidad. La señal más clara de esta transición llegó en marzo de 2025, cuando ViX —el servicio de streaming de TelevisaUnivision— lanzó un catálogo dedicado a este formato como parte de su estrategia de contenidos, orientado a una base de usuarios donde millennials y Generación Z representan más del 70% del total. La plataforma habilitó monetización vía publicidad en modalidad AVOD para creadores, un movimiento directamente vinculado a su avance hacia la rentabilidad reportada durante ese año.

Este precedente confirma que el video podcast ya no es un experimento periférico: es un vector de crecimiento con modelos de negocio probados. Las empresas de contenido que lo integren de forma estructural en su oferta capturarán una ventaja competitiva significativa frente a quienes aún lo tratan como un formato secundario.

Portafolios de marcas con audiencias consolidadas bajo presión de expansión

En este contexto, los portafolios de medios con identidad y comunidad propias enfrentan una presión doble: mantener la relevancia en sus formatos originales mientras aceleran la transición hacia video, audio y eventos presenciales. Marcas como Chilango, Pictoline, Travesías, Te lo Cuento y Sopitas —con audiencias construidas durante años— representan activos con potencial de monetización cruzada, siempre que la expansión de formato no diluya la coherencia editorial que sostiene su valor.

La combinación de experiencia en medios tradicionales con conocimiento operativo en ecosistemas de creadores digitales se vuelve, en este escenario, una competencia crítica para quien conduzca estas operaciones. Trayectorias que atraviesan compañías como The Walt Disney Company, Warner Bros Home Entertainment, Condé Nast y Editorial Televisa —y que más recientemente incluyen trabajo directo con el formato de video podcast— ofrecen una perspectiva poco común: la de quien ha gestionado la atención del consumidor en cada etapa de la transición mediática, desde los cines y las revistas hasta las plataformas de streaming.

Implicaciones para la industria de contenidos en Latinoamérica

El movimiento de Capital Digital —empresa de contenidos del grupo Driven— hacia un modelo live-first y digital-native, con foco en la construcción de propiedades intelectuales (IPs) escalables, refleja una tendencia más amplia en la industria latinoamericana: la consolidación de operaciones de contenido que no dependen de un solo formato ni de una sola plataforma de distribución.

Para cualquier organización que evalúe su estrategia de contenido en la región, el dato estructural es claro: el crecimiento del mercado de audio y video digital en México no es cíclico, es estructural. Las decisiones sobre talento, formato y distribución que se tomen en los próximos 24 meses determinarán qué marcas lideran ese mercado de 3,740 millones de dólares proyectado para 2030.