Un anuncio falso generado con inteligencia artificial se volvió viral en redes sociales durante el verano pasado: mostraba una alberca de 60 metros de largo diseñada para simular un río sereno, supuestamente fabricada por una marca reconocida de productos para exteriores y disponible en Costco por 999 dólares. El producto no existía. Sin embargo, la velocidad con la que el contenido se propagó obligó al equipo de marketing de la empresa a tomar decisiones en tiempo real sobre cómo desmentir el engaño sin amplificar el ruido.
Este incidente fue abordado públicamente durante el evento Brandweek de ADWEEK por Jimmy Jia, vicepresidente global de exteriores y bebidas en Newell Brands. Según Jia, el equipo enfrentó una disyuntiva estratégica: ignorar el contenido falso implicaba el riesgo de que los consumidores esperaran un producto que nunca llegaría al mercado; responderlo abiertamente podría amplificar el alcance del engaño. La decisión final apostó por la transparencia directa, comunicando con claridad que el producto era una fabricación digital.
El problema estructural detrás del caso
Lo que este episodio revela no es un incidente aislado, sino una vulnerabilidad sistémica que enfrentan las áreas de comunicación y gestión de marca en cualquier sector. La IA generativa permite crear imágenes, videos y descripciones de productos con un nivel de realismo suficiente para engañar a consumidores y, en ocasiones, a medios de comunicación. El costo de producir este tipo de contenido es prácticamente nulo, mientras que el costo de gestionarlo para las marcas puede ser significativo en términos de tiempo, recursos y reputación.
Para las organizaciones que operan en mercados con alta penetración de redes sociales —como México y el resto de Latinoamérica—, la velocidad de propagación de este tipo de desinformación es un factor de riesgo que ya debería estar contemplado en los planes de gestión de crisis. Un contenido falso puede generar expectativas de compra, quejas en puntos de venta y erosión de confianza antes de que el equipo de comunicación tenga tiempo de reaccionar.
Implicaciones para la gestión de marca en la era generativa
El caso ilustra tres prioridades que están redefiniendo la gestión de marca en entornos digitales saturados de contenido sintético: monitoreo continuo de menciones y contenido asociado a la marca, protocolos de respuesta rápida ante desinformación, y educación activa del consumidor sobre los canales oficiales de comunicación.
La capacidad de distinguir entre contenido auténtico y generado artificialmente seguirá deteriorándose a medida que los modelos de IA mejoren. Eso convierte la autenticidad verificable —sellos digitales, canales certificados, comunicación directa con el consumidor— en un activo estratégico, no solo en una buena práctica de relaciones públicas. Las organizaciones que construyan esa infraestructura de confianza hoy estarán mejor posicionadas para proteger su reputación cuando el próximo producto ficticio se vuelva viral.



