Ante la aceleración del desarrollo de inteligencia artificial a escala global, el secretario general de la ONU, António Guterres, lanzó un llamado urgente para establecer mecanismos de coordinación internacional que eviten lo que describió como una "carrera hacia el abismo" en materia de seguridad tecnológica.
Guterres señaló que los propios desarrolladores de IA han comenzado a expresar preocupaciones sobre el ritmo de avance de la tecnología, que supera la capacidad de los gobiernos y las sociedades para comprender y gestionar sus riesgos. El tema será uno de los ejes centrales de la próxima Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde se espera que la regulación de la IA ocupe un lugar prioritario en la agenda multilateral.
El doble filo de la IA sin gobernanza
El potencial de la inteligencia artificial para mejorar sistemas de salud, educación y resiliencia climática es ampliamente reconocido. Sin embargo, ese mismo potencial convierte la ausencia de marcos regulatorios en un riesgo sistémico: sin estándares compartidos, los países que adopten posturas más permisivas podrían generar externalidades negativas que afecten a toda la cadena global de valor tecnológico.
Ivonne A-Baki, nominada para suceder a Guterres, fue más lejos en su propuesta: equiparar la regulación de la IA con la de las armas nucleares. La comparación no es retórica; implica tratados vinculantes, organismos de verificación y mecanismos de sanción internacional, un estándar que hasta ahora ningún sector tecnológico ha alcanzado.
Implicaciones para América Latina
Para México y América Latina, donde la adopción de IA en sectores como finanzas, manufactura y servicios públicos avanza sin marcos legales consolidados, el debate en la ONU tiene consecuencias directas. Las empresas que operen en mercados con regulación laxa enfrentarán presión creciente de socios comerciales y organismos multilaterales para demostrar cumplimiento con estándares internacionales emergentes.
La ventana para influir en la arquitectura regulatoria global es estrecha. Los países y organizaciones que participen activamente en estos foros tendrán mayor capacidad de moldear reglas que, de otra forma, se definirán sin su participación y deberán adoptarse de todas formas.



