Dos marcas emblemáticas de la telefonía de principios de siglo ilustran con claridad las opciones estratégicas disponibles cuando un mercado se transforma radicalmente: capitalizar la nostalgia o pivotar hacia sectores de mayor tracción. El Nokia 1100, lanzado en 2003 y con aproximadamente 250 millones de unidades vendidas —convirtiéndolo en el teléfono más comercializado de todos los tiempos—, ha resurgido en 2026 como objeto de colección dentro del creciente mercado de los llamados dumb phones. Unidades usadas circulan activamente en plataformas de comercio electrónico como Mercado Libre y Facebook Marketplace, alimentadas por una demanda que combina nostalgia con rechazo a la hiperconectividad.
Este fenómeno coincide con el lanzamiento del Nokia 300 Charge por parte de HMD Global, un dispositivo básico que retoma la filosofía de durabilidad, batería extendida y funciones centradas en comunicación que definieron a los celulares de esa generación. El movimiento refleja una tendencia de mercado verificable: consumidores que buscan deliberadamente desconectarse de los ecosistemas de smartphones, abriendo un nicho que marcas y distribuidores están comenzando a explotar con mayor sistematicidad.
El pivot estratégico que redefine una compañía
BlackBerry tomó un camino radicalmente distinto. En 2016 completó su salida del negocio de hardware, y el 4 de enero de 2022 dio por terminados los servicios de sus plataformas heredadas, dejando inoperativos a sus dispositivos legacy para funciones de datos, llamadas y SMS. Hoy opera a través de dos divisiones: QNX, dedicada al desarrollo de software embebido para automóviles y sistemas críticos, y BlackBerry Secure Communications, enfocada en herramientas de comunicación segura para gobiernos, infraestructura crítica y organizaciones con altos requerimientos de ciberseguridad.
La escala del cambio es significativa: QNX está presente en más de 275 millones de vehículos en todo el mundo, posicionándose como uno de los activos de mayor valor dentro del portafolio actual de la compañía. Los resultados del primer trimestre fiscal de 2027 confirman la viabilidad del modelo: ingresos totales de 152.9 millones de dólares, un incremento del 26% interanual, con QNX generando 72.3 millones de dólares en el trimestre y expandiendo su margen bruto ajustado del 81% al 86%.
Software automotriz como vector de crecimiento
La transición hacia vehículos definidos por software —donde cada unidad requiere volúmenes crecientes de código para gestionar funciones críticas— representa el eje central de la apuesta de BlackBerry. La compañía ha formalizado alianzas con fabricantes de semiconductores como NVIDIA, Qualcomm y Arm para ampliar el alcance de QNX, y está explorando expansión hacia robótica, sistemas industriales, tecnología médica y aeroespacial.
La divergencia entre ambas trayectorias ofrece una lectura estratégica relevante para cualquier organización que enfrente la obsolescencia de su producto principal: el valor de marca acumulado puede monetizarse de formas muy distintas, ya sea a través del coleccionismo y la nostalgia —un mercado de nicho con márgenes variables— o mediante una reinvención profunda del modelo de negocio hacia sectores con mayor escala y recurrencia. La segunda opción exige mayor capital y tiempo de ejecución, pero los números de BlackBerry sugieren que el pivot, cuando se sostiene con consistencia, puede generar resultados financieros sólidos incluso para compañías que muchos daban por extintas.



