Producir publicidad con inteligencia artificial generativa a mayor velocidad y menor fricción operativa no garantiza que los consumidores jóvenes la consuman. Un estudio realizado entre octubre de 2025 y enero de 2026 en Estados Unidos identificó los factores que determinan si la Generación Z —personas de 16 a 27 años— y los millennials —de 28 a 43 años— interactúan con anuncios creados mediante IA. Los resultados son concluyentes: el 40% considera determinante la calidad de imágenes o gráficos, el 39% exige que el contenido sea divertido y el 35% demanda que la marca declare explícitamente cuándo usó inteligencia artificial en la producción del anuncio.

Lo que impulsa el engagement en publicidad con IA

El ranking completo de factores que motivan la interacción con este tipo de contenido entre jóvenes y millennials muestra una jerarquía clara: calidad visual (40%), humor o entretenimiento (39%), transparencia sobre el uso de IA (35%), personalización basada en intereses (30%), elementos interactivos (23%) y presencia de celebridades o influencers (15%). La última posición de este factor desmonta una suposición frecuente en estrategias de marketing dirigidas a audiencias jóvenes: el reconocimiento de figuras públicas pesa menos que la ejecución creativa.

Esta distribución tiene implicaciones directas para la asignación de recursos en campañas digitales. Invertir en herramientas generativas sin mantener estándares de producción visual equivale a optimizar el proceso y degradar el resultado. La automatización no sustituye el criterio creativo; lo requiere con mayor precisión, porque el margen de error ante una audiencia que sabe detectar contenido de baja calidad es más estrecho.

La brecha generacional en la detección de IA publicitaria

El estudio también documenta una asimetría significativa en la capacidad de identificar publicidad generada con inteligencia artificial según el grupo de edad. El 44% de los consumidores de 18 a 35 años afirma que puede reconocer cuándo un anuncio fue creado con IA. Esa proporción cae al 26% entre personas de 36 a 55 años y al 13% entre quienes tienen entre 56 y 75 años.

Esta diferencia no es neutral para la estrategia de marca. Los segmentos más jóvenes son simultáneamente los más receptivos a la IA —el 35% de personas de 18 a 35 años afirma que le gusta que las marcas la utilicen— y los más capacitados para detectarla. Eso significa que cualquier ejecución deficiente o cualquier omisión de transparencia tiene mayor probabilidad de ser identificada y penalizada precisamente por la audiencia que las marcas más buscan conquistar.

Transparencia como variable estratégica, no como obligación regulatoria

Que el 35% de los encuestados considere importante que se indique cuándo se utilizó inteligencia artificial en la creación de un anuncio reposiciona la transparencia dentro del mix de marketing. No se trata de una exigencia regulatoria anticipada ni de una práctica de relaciones públicas defensiva: es un.