México registró en 2024 un total de 388,720 siniestros viales, 16,338 personas fallecidas y 49,711 con lesiones graves, según la tercera edición del Monitor de la Seguridad Vial en México 2026, elaborado por Fundación Aleatica para la Seguridad Vial. Si bien los siniestros disminuyeron 1.1% y las fatalidades 0.9% respecto al año anterior, las lesiones graves aumentaron 13.1%, una señal que evidencia que la crisis de seguridad vial en el país no ha cedido en términos de impacto humano real.

Motociclistas: la curva de riesgo más pronunciada

Entre 2015 y 2024, las fatalidades de motociclistas pasaron de 2,620 a 6,749 personas, un incremento de 157%. Las lesiones graves en este grupo crecieron de 12,364 a 31,940 casos, un alza de 158% en el mismo periodo. Este deterioro coincide con la expansión del parque de motocicletas, que pasó de aproximadamente 2.6 millones de unidades en 2015 a cerca de 9 millones en 2024, un crecimiento de 246%.

La correlación entre motorización acelerada y siniestralidad grave plantea un reto estructural: la infraestructura vial y los marcos regulatorios no han escalado al ritmo del crecimiento del parque vehicular. Motociclistas y peatones concentran actualmente tres de cada cuatro fatalidades y lesiones graves registradas en el país.

El riesgo peatonal en ciudades

Más del 96% de los siniestros viales ocurre en entornos urbanos, donde la densidad de usuarios vulnerables es mayor. En el caso de los peatones, las fatalidades disminuyeron 7.3% durante 2024, pero las lesiones graves aumentaron 21.5%, lo que indica que caminar en ciudades mexicanas sigue siendo una actividad de alto riesgo, incluso cuando la mortalidad cede ligeramente.

Esta divergencia entre fatalidades y lesiones graves es un indicador relevante para la planificación urbana: sugiere que los accidentes ocurren con similar frecuencia, pero con consecuencias físicas más severas para quienes sobreviven.

Concentración regional de la siniestralidad

Cinco estados —Nuevo León, Chihuahua, Sonora, Estado de México y Guanajuato— concentraron el 44% de la siniestralidad nacional en 2024. Sin embargo, el Monitor advierte que las tasas de mortalidad no se distribuyen de manera uniforme entre regiones, lo que refuerza la necesidad de políticas diferenciadas según las condiciones específicas de cada territorio.

Motorización y presión sobre la infraestructura

El índice nacional de motorización alcanzó 470.8 vehículos por cada mil habitantes, equivalente a prácticamente un vehículo por cada dos personas. Este nivel de motorización incrementa la presión sobre la infraestructura urbana y hace más urgente el diseño de políticas públicas de movilidad que integren la seguridad vial como variable central, no como consideración secundaria.

El Monitor busca aportar evidencia para la toma de decisiones y contribuir a los objetivos de reducción de fatalidades y lesiones graves establecidos por Naciones Unidas para 2030. Agil-e acompaña este tipo de iniciativas de análisis de datos como parte de su enfoque en soluciones de inteligencia aplicada a la gestión de riesgos y movilidad.