Combinar distintas fuentes de luz en un mismo espacio —en lugar de depender de un único punto central— es el principio detrás del layered lighting, una tendencia que está ganando terreno en el interiorismo de temporada. Publicaciones especializadas como House Beautiful la identifican entre las tendencias de iluminación para otoño más relevantes del ciclo actual, destacando su capacidad para transformar la percepción de un ambiente sin modificar mobiliario ni acabados.
El enfoque se estructura en tres capas funcionales: la luz ambiental, que establece la base general del espacio; la luz de tarea o puntual, dirigida a actividades específicas como leer, trabajar o cocinar; y la luz de acento, que genera profundidad y destaca elementos decorativos o arquitectónicos. Cada capa responde a un propósito distinto y, en conjunto, permiten que una misma habitación se adapte a diferentes momentos del día sin intervenciones estructurales.
