Trece millones de ataques fraudulentos en 23 sectores económicos: ese es el saldo del primer semestre de 2026 en América Latina según datos de Unico, la red de verificación de identidad con mayor presencia en la región. La cifra equivale a un promedio de 50 intentos criminales por minuto —casi uno por segundo— y representa un incremento del 23% frente al mismo periodo del año anterior.

El fraude sofisticado se multiplica por 24 en 18 meses.

El dato más crítico no es el volumen total, sino su composición. Tras un aumento superior al 1,000% en intentos de fraude sofisticado registrado a finales de 2025, el primer semestre de 2026 acumuló un crecimiento adicional del 500% interanual. En términos acumulados, el volumen de fraude sofisticado detectado en los primeros seis meses de este año ya superó el total registrado durante todo el año anterior.

"El fraude sofisticado se multiplicó por 24 al comparar 2025 con el primer semestre de 2026. Esto representa una amenaza para la sociedad, y ninguna empresa puede combatirla sola", señaló el vocero de la compañía, quien destacó que la respuesta operativa incluye pruebas de estrés continuas sobre los sistemas, simulando nuevos vectores de ataque antes de que se generalicen en el mercado.

Los deepfakes de bajo costo redefinen el perfil del defraudador.

Un fenómeno emergente explica parte del salto estadístico: los deepfakes DIY (hágalo usted mismo). La accesibilidad masiva de herramientas de inteligencia artificial generativa habilitó una nueva categoría de ataque ejecutada por actores sin conocimientos técnicos, que utilizan aplicaciones de consumo para suplantar identidades de conocidos y familiares.

Este vector impulsó un incremento del 400% en el volumen de fraude simple durante el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo de 2025. Aunque estos ataques son bloqueados con mayor facilidad por motores robustos de detección de prueba de vida —al carecer de la sofisticación técnica necesaria para vulnerarlos—, su proliferación masiva tiene una consecuencia estadística relevante: diluyó la proporción de ataques sofisticados dentro del total.

Un cambio en la composición, no en la intensidad.

A mediados de 2025, los ataques sofisticados representaban aproximadamente el 61% del volumen total de amenazas. En el primer semestre de 2026, esa proporción cayó a poco más del 14% del total general. La lectura correcta de este dato no es que el fraude sofisticado disminuyó: en volumen absoluto alcanzó niveles récord. Lo que ocurrió es que el enorme crecimiento de los deepfakes de nivel básico expandió el denominador de forma exponencial.

Para las organizaciones que operan en sectores financieros, de salud, retail o telecomunicaciones —los más expuestos según el reporte—, este escenario plantea una presión dual: mantener defensas técnicas contra ataques de alta complejidad mientras se escalan mecanismos de detección para un volumen de intentos simples que crece a tasas sin precedente.