Voyah, fabricante automotriz chino, lanzó un spot publicitario para su monovolumen Dream 9 que reinterpreta uno de los comerciales más reconocidos de la industria: "The Epic Split", el anuncio de Volvo Trucks protagonizado por Jean-Claude Van Damme en 2013, donde el actor belga realizaba una apertura de piernas entre dos camiones en movimiento para demostrar la precisión de la dirección dinámica del vehículo.

En la nueva versión, una guerrera china ejecuta la misma acrobacia sobre dos vehículos en movimiento, que a su vez se desplazan sobre otros dos Dream 9. La producción abandona la estética hollywoodiense del original y adopta el género cinematográfico wuxia, una tradición narrativa china que entrelaza artes marciales con leyendas heroicas. La armadura de la protagonista, la música épica y la iluminación dorada del atardecer construyen una atmósfera que conecta deliberadamente con el imaginario cultural local.

La técnica al servicio del mensaje

Más allá del impacto visual, el spot cumple una función técnica concreta: al mostrar cuatro vehículos manteniendo estabilidad sincronizada, Voyah pone en primer plano la suspensión neumática de tres cámaras y el sistema de amortiguación electrónica de doble válvula del Dream 9, así como su carrocería de aluminio y acero de alta resistencia. La hazaña acrobática funciona como demostración implícita de ingeniería.

Una estrategia de posicionamiento global con raíces locales

Esta no es la primera vez que Voyah recurre a referencias publicitarias occidentales de alto reconocimiento. La marca también recreó recientemente un comercial de Mercedes-Benz protagonizado por Michael Schumacher. El patrón revela una estrategia deliberada: apropiarse del capital simbólico de marcas consolidadas en mercados maduros, reinterpretarlo con identidad cultural propia y proyectarlo hacia una audiencia global.

En un contexto donde los fabricantes chinos buscan expandirse más allá de su mercado doméstico, este tipo de producción publicitaria opera en dos frentes simultáneamente: refuerza el orgullo de marca local y construye credibilidad en mercados donde el reconocimiento de nombre aún es limitado. La capacidad de dialogar con el legado publicitario del sector automotriz occidental, sin imitarlo servilmente, es una señal de madurez estratégica que merece atención.