Por: Fernando Famanía Gastélum, Socio Fundador de ifahto
La Industria de Reuniones representa para México el 1.84% del PIB nacional, equivalente a $443 mil millones de pesos.
La Industria de Reuniones es mucho más que la planeación y realización de congresos, convenciones, exposiciones, viajes de incentivo y eventos corporativos. Es un ecosistema económico y profesional que genera negocios, conocimiento, empleos, inversión y nuevas oportunidades para los destinos.
Conocida también como segmento MICE —por sus siglas en inglés: Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions—, esta industria ha adquirido una relevancia estratégica que, sin embargo, todavía no es plenamente dimensionada ni por las autoridades ni por la sociedad.
En 2025 se organizaron 358 congresos mundiales de asociaciones internacionales en América Latina y el Caribe, en una amplia diversidad de sectores, disciplinas, comunidades e industrias. Cada uno de estos encuentros representa para un destino mucho más que visitantes: significa acelerar el intercambio de conocimiento, generar negocios y conectar los ecosistemas locales con redes globales.
Los congresos internacionales pueden convertirse así en verdaderos hitos para las ciudades, los sectores productivos y para la propia industria.
América Latina cambia las reglas del juego
América Latina es hoy muy diferente a la de hace algunos años. Desde 2021, la región ha intensificado considerablemente sus esfuerzos de promoción internacional dentro de la industria global de reuniones. Los destinos han fortalecido sus Burós de Convenciones, han surgido nuevos recintos e infraestructura y ciudades que anteriormente tenían una presencia limitada en el escenario internacional hoy compiten activamente por atraer eventos de alcance global.
También ha evolucionado la visión sobre el sector. Los ecosistemas público-privados ya no lo consideran únicamente desde la perspectiva turística, sino como una herramienta para impulsar el desarrollo económico, la transferencia de conocimiento, la inversión, la innovación y el posicionamiento internacional.
Desde 2022, el número de reuniones de asociaciones internacionales celebradas en nuestra región ha continuado creciendo y la participación latinoamericana en el mercado mundial pasó de 6% a 9%. Hoy contamos con infraestructura, experiencia, talento profesional, capital intelectual, clústeres sectoriales, ciudades extraordinarias y ecosistemas de reuniones cada vez más proactivos y creativos.
La pregunta ahora es: ¿cómo vamos a aprovechar esta plataforma global para proyectar a América Latina y el Caribe como actores globales y no simplemente como mercados emergentes?
La respuesta está en conectar destinos, universidades, industrias y comunidades de conocimiento con asociaciones internacionales; generar negocios; presentar nuevas ideas y, sobre todo, cambiar percepciones obsoletas sobre nuestra región.
México: un motor económico todavía subestimado
En México, la Industria de Reuniones —que comprende congresos, exposiciones, convenciones, competencias y eventos corporativos— se perfila como uno de los motores económicos más dinámicos del país.
Para 2026, el sector proyecta un crecimiento de entre 8% y 10% respecto a 2025, impulsado por la reactivación de los eventos presenciales, el nearshoring y una mayor demanda de encuentros profesionales y comerciales.
Pero su verdadero valor está en el efecto multiplicador que genera.

De acuerdo con los datos incluidos en este análisis, 49% de cada peso generado por los eventos se destina a productos y servicios turísticos, como hospedaje, transporte y alimentos, mientras que el 51% restante se canaliza hacia servicios no turísticos. Esto significa que el impacto económico de un evento trasciende ampliamente al recinto donde se lleva a cabo y activa cadenas productivas locales y regionales.
La Industria de Reuniones representa para México 1.84% del PIB nacional, equivalente a $443 mil millones de pesos. Por ello, el turismo MICE se ha convertido en uno de los motores más dinámicos del turismo y de la economía nacional.
Su relevancia tampoco se limita a atraer visitantes. El sector activa cadenas productivas, impulsa inversiones y posiciona a las ciudades como espacios donde se construyen alianzas, se identifican oportunidades y se toman decisiones de mercado.
Un mercado que exige mucho más que infraestructura
México avanza con una infraestructura cada vez más sólida y destinos con mayor madurez y competitividad. La conectividad aérea y carretera, la capacidad hotelera, la experiencia operativa y las estrategias de promoción han contribuido a fortalecer la presencia del país en el circuito internacional de reuniones.
De acuerdo con los datos citados en el artículo, el segmento MICE aporta 1.83% del PIB nacional, registra un crecimiento interanual de 11.47%, genera más de un millón de empleos directos e indirectos y concentra más de 366,000 eventos anuales.
Estas cifras colocan a México en posiciones relevantes a nivel internacional: quinto lugar en generación de empleo, séptimo en contribución al PIB del turismo de reuniones, sexto en gasto promedio por participante y noveno en derrama por evento.
En el ámbito internacional, México ocupa la posición 26 en el ranking de la International Congress and Convention Association (ICCA), con 146 eventos realizados en 2024. La Ciudad de México lidera la actividad nacional, mientras Guadalajara, Cancún y Monterrey amplían la presencia del país en el circuito internacional.
El potencial es aún mayor si consideramos la dimensión del mercado global, que alcanzó 945,590 millones de dólares en 2025 y podría llegar a 1.82 billones de dólares en 2033, con una tasa de crecimiento anual de 8.6%, de acuerdo con Grand View Research.
La infraestructura se expande
El crecimiento de la Industria de Reuniones también se refleja en la infraestructura. En 2024, México contaba con 105 recintos especializados para turismo de reuniones, con capacidades que van desde 100 hasta más de 20,000 asistentes.
A esta oferta se han sumado y se sumarán nuevos proyectos en distintos puntos del país, entre ellos el Centro de Convenciones Centenario Tres Culturas, en Cuauhtémoc, Chihuahua; el Centro de Convenciones de Culiacán; un nuevo recinto en Villahermosa, Tabasco; la ampliación del Poliforum León; un nuevo complejo en Morelos y el Centro de Convenciones Paso del Norte, en Ciudad Juárez.
Esta expansión es positiva, pero plantea también un nuevo reto: ya no basta con tener capacidad instalada; hay que demostrar por qué un destino es relevante para determinado encuentro, industria o comunidad.
Las tendencias que están transformando al MICE
La evolución de la Industria de Reuniones está estrechamente vinculada con las grandes transformaciones de la economía, la tecnología y el comportamiento de las audiencias.
La analítica y la medición de resultados están adquiriendo un papel central. Ya no se trata solamente de contabilizar asistentes, sino de conocer la interacción, el comportamiento y el retorno de inversión a lo largo del ciclo completo del evento. Esto permite identificar contactos de valor, darles seguimiento y demostrar resultados concretos.
La inteligencia artificial también está ganando terreno. El artículo señala que 41% de los profesionales ya la utiliza para generar contenido, gestionar aspectos logísticos y analizar datos orientados a personalizar la experiencia del asistente.
La sostenibilidad, por su parte, dejó de ser un elemento complementario para convertirse en un componente estratégico. El desafío comprende tanto el uso responsable de los recursos como el impacto que los eventos generan en el destino anfitrión, con una tendencia hacia recintos y ciudades capaces de reducir su huella de carbono y su impacto ambiental.
También avanza la especialización. Los encuentros son cada vez más acotados, con agendas técnicas y audiencias mejor definidas. Para los destinos, esto significa que ya no es suficiente demostrar capacidad; deben acreditar afinidad con sectores productivos, académicos o profesionales específicos.
A ello se suman dos factores que permanecen como pilares: seguridad y conectividad, indispensables para generar entornos confiables y garantizar una experiencia tecnológica adecuada para expositores y participantes.
Y, finalmente, las experiencias inmersivas y la personalización están redefiniendo la manera de diseñar los encuentros. La realidad virtual, la realidad aumentada, los contenidos dinámicos, las agendas flexibles y la incorporación de experiencias locales permiten construir eventos más relevantes y memorables.
El verdadero valor: lo que sucede después del evento
El gran desafío para la Industria de Reuniones no consiste únicamente en organizar más eventos, atraer más participantes o construir más recintos.
Consiste en lograr que después de un evento, congreso o convención suceda algo.
Que se genere un nuevo negocio.
Que surja una inversión.
Que se construya una alianza.
Que se comparta conocimiento.
Que una empresa encuentre un nuevo mercado.
Que un destino fortalezca su posicionamiento internacional.
Que una comunidad profesional establezca nuevas conexiones.
Ese es, finalmente, el verdadero valor de la Industria de Reuniones.
México tiene infraestructura, talento, conectividad, destinos competitivos y un ecosistema profesional con experiencia. El siguiente paso es convertir todas esas capacidades en mayor impacto económico, social y de conocimiento.
Porque cuando trabajamos unidos, nuestra industria se fortalece, nuestros destinos crecen y México se proyecta al mundo.

