Tres tendencias están reconfigurando el ecosistema emprendedor en España y Portugal: fundadores más jóvenes, adopción acelerada de inteligencia artificial y una orientación comercial que prioriza a otras empresas sobre el consumidor final. Así lo revela un análisis de más de mil candidaturas a los Premios EmprendeXXI, que ofrece una radiografía actualizada de la nueva generación de startups ibéricas.

El modelo B2B se consolida como estándar

El 77% de las startups analizadas opera bajo un esquema B2B, y para el 73% de ellas este modelo representa su principal canal de comercialización. En paralelo, el enfoque directo al consumidor final retrocedió del 55% al 47%. Este desplazamiento no es cosmético: refleja una apuesta estructural por integrarse en los procesos de otras organizaciones, digitalizando operaciones y ofreciendo servicios especializados que generan contratos recurrentes y mayor predictibilidad de ingresos.

La madurez del ecosistema también se expresa en la edad de las empresas: el 60% de las startups tiene menos de dos años de existencia, mientras que la proporción de compañías con entre tres y cuatro años cayó del 19% al 14%. Esto sugiere que el ritmo de creación de nuevas empresas se ha acelerado, aunque también plantea interrogantes sobre la tasa de supervivencia en etapas tempranas.

La inteligencia artificial como vector de inversión

Una de cada cuatro startups ya incorpora inteligencia artificial en su propuesta de valor, frente al 15% registrado el año anterior. El dato más relevante para quienes asignan capital no es la adopción en sí, sino el flujo de financiación que atrae: las startups de IA captaron 72,7 millones de euros, una cifra prácticamente equivalente a los 73,3 millones obtenidos por el sector biotecnológico, históricamente uno de los más financiados del ecosistema español.

La financiación hacia compañías de inteligencia artificial creció un 59% respecto al año anterior, en un contexto donde múltiples categorías tecnológicas registraron descensos. Esta divergencia señala una concentración de capital en IA que los equipos de estrategia e inversión difícilmente pueden ignorar al evaluar su cartera tecnológica o sus decisiones de adopción interna.

Internacionalización desde el origen

Otra característica distintiva de esta generación es que la vocación internacional aparece cada vez más temprano en el ciclo de vida de las startups, no como una fase posterior de expansión, sino como un componente del modelo de negocio desde su concepción. Este enfoque reduce la dependencia del mercado doméstico y amplía el universo de clientes potenciales desde el primer día de operación.

En conjunto, estas tendencias dibujan un ecosistema que madura en dirección a modelos de negocio más escalables, con mayor alineación con las necesidades del mercado empresarial y con tecnologías que concentran tanto la atención de inversores como la demanda de organizaciones que buscan eficiencia operativa. Para las empresas establecidas, este movimiento representa tanto una oportunidad de acceso a soluciones especializadas como una señal de que el talento emprendedor está apuntando directamente a sus presupuestos de transformación digital.