Prescindir del material más asociado a una marca puede parecer un riesgo innecesario. Para la colección Primavera 2027 titulada "Identidad", esa decisión fue el punto de partida: reducir drásticamente el uso del cuero —pieza central de la identidad de la etiqueta— para explorar qué queda cuando se elimina lo más reconocible. La respuesta fue una seda organza transparente llevada al límite de sus posibilidades técnicas.

Un solo material, múltiples resultados

Durante meses de experimentación con excedentes de tela en el estudio, el equipo aplicó fruncidos, capas, fusión, aplastamiento y plisado sobre la misma organza hasta hacerla irreconocible. El resultado más llamativo fue una chaqueta azul con pantalones que, a simple vista, simulan mezclilla. "Si lo usas, se siente como papel. Es tan ligero", describió el diseñador. La técnica no fue inmediata: la repetición del proceso fue lo que permitió perfeccionarla y convertirla en el eje de la colección.

Esta apuesta por la transformación material tiene implicaciones que van más allá de lo estético. En un contexto donde la industria de la moda enfrenta presión creciente para reducir el desperdicio y repensar sus cadenas de producción, trabajar con excedentes y reutilizar accesorios de temporadas anteriores no es solo una decisión creativa: es una señal de dirección estratégica.

Herencia como recurso de diseño

Paralelo al trabajo técnico, un motivo en forma de estrella —tomado de un antiguo envoltorio de la abuela del diseñador— se integró como monograma recurrente en varios looks. Al investigar su origen, la familia reveló que era un símbolo utilizado en bodas de otra época. Ese hallazgo convirtió un elemento decorativo en un vehículo de memoria cultural, anclando la colección en una narrativa de identidad que trasciende la temporada.

Otros elementos reforzaron esta línea: cordones gruesos trenzados sobre cuero negro que evocan trenzas africanas, plumas locales de Lagos tratadas y teñidas en el estudio, y una paleta que combina marfil, negro, gris y burdeos con destellos de naranja, cobalto y durazno.

La transformación como modelo, no como resultado

Lo que articula esta colección no es un look específico ni un material en particular, sino una pregunta de fondo: ¿cómo se transforma lo ordinario en algo nuevo? La respuesta que propone la marca apunta menos al producto terminado y más al proceso que lo genera. Para cualquier organización que gestione identidad de marca —ya sea en moda, tecnología o servicios—, esa distinción tiene peso: la diferenciación sostenible no siempre viene de añadir, sino de profundizar en lo que ya existe.