Invertir en naturaleza puede traducirse en ventajas fiscales concretas. Así lo plantea Nat5, plataforma para certificar proyectos ambientales y comercializar créditos de carbono, agua, suelo y biodiversidad, cuyo mercado Nat5 Live Marketplace se presentó durante la Semana de Acción por el Clima y la Naturaleza 2026 como un mecanismo de compra-venta directa de créditos certificados en regeneración ambiental.

El argumento central no es solo ambiental: es financiero. Según Eva Rodríguez, Directora Internacional de Finanzas de Nat5, los créditos de naturaleza pueden registrarse contablemente como activos intangibles, lo que abre la posibilidad de amortizarlos y, cuando resultan fiscalmente deducibles, reducir la base gravable. "Un activo intangible puede ser amortizado, por lo que afecta el resultado contable y, cuando resulta fiscalmente deducible, puede generar un efecto sobre el flujo de efectivo mediante la reducción de la base gravable", explicó Rodríguez.

El marco regulatorio que cambia las reglas del juego

A partir del ejercicio 2026, las empresas privadas en México deben reportar información sobre sostenibilidad en sus estados financieros conforme a las Normas de Información de Sostenibilidad (NIS). Esta obligación no es solo de cumplimiento: redefine cómo se mide el valor de largo plazo de una organización ante inversionistas, reguladores y mercados.

El marco se complementa con la Taxonomía Sostenible de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, un sistema de clasificación que identifica actividades con impactos medioambientales y sociales positivos. Su propósito es dar certidumbre a los mercados financieros, fomentar la inversión sostenible y mejorar el seguimiento de flujos de financiamiento con criterios precisos y consistentes.

En cuanto a la deducibilidad, el artículo 27 de la Ley del ISR establece que las deducciones autorizadas deben ser estrictamente indispensables para los fines del contribuyente. Las erogaciones vinculadas a la inversión o a la generación de ingreso que cumplan con los requisitos materiales de la autoridad pueden ser deducibles, lo que abre una vía legal para que la adquisición de créditos de naturaleza impacte la arquitectura fiscal de las empresas.

Naturaleza como activo estratégico

"Necesitamos que las empresas volteen a ver la naturaleza como un activo natural que no solo sirve para mitigar el riesgo reputacional, sino que aporta valor, que se convierte en una herramienta que genera solvencia", afirmó Guillermo Hinojos, especialista en ingeniería ecológica, doctor en cambio climático y fundador de Nat5, durante la inauguración del pabellón de la plataforma en el Papalote Museo del Niño de la Ciudad de México.

El planteamiento de Nat5 apunta a un cambio de paradigma: los créditos de naturaleza dejan de ser un instrumento de imagen corporativa para convertirse en un componente de la gestión financiera y de riesgo. En un mercado voluntario, quien adquiere los créditos obtiene un beneficio reputacional que se registra en la contabilidad, pero también accede a un mecanismo que puede mejorar la eficiencia tributaria del negocio.

"La adquisición de créditos de naturaleza es de vital importancia para movilizar la inversión hacia la naturaleza. Por tanto, es urgente que estado y empresas lo integren en sus políticas tanto de agenda de seguridad nacional, como de productividad y finanzas", concluyó Hinojos.

Para organizaciones que buscan alinear sus estrategias financieras con los nuevos estándares de reporte ASG, la convergencia entre deducibilidad fiscal, cumplimiento normativo y generación de valor ambiental representa una oportunidad que hasta ahora había permanecido subutilizada en la agenda corporativa mexicana.