Disney ha iniciado conversaciones con Paramount Pictures, Universal Pictures, Lionsgate y Sony Pictures Entertainment para comercializar películas bajo la certificación Infinity Vision, un estándar de pantalla grande que compite directamente con IMAX. El movimiento responde a una restricción concreta: la próxima entrega de los Vengadores no tendrá acceso exclusivo a salas IMAX ese fin de semana, dado que el formato tiene comprometida su programación con otra producción de alto perfil.
A diferencia de IMAX, que opera con infraestructura y cámaras propias desarrolladas desde 1967, Infinity Vision funciona como una etiqueta unificadora de capacidades que ya existen en cadenas como AMC y Cinemark. Para certificarse bajo este estándar, las salas deben cumplir requisitos técnicos específicos: pantallas de aproximadamente 15 metros de ancho, proyección láser y audio envolvente Dolby 7.1. Actualmente, cerca de 5,500 pantallas en todo el mundo cumplen esas condiciones —aproximadamente el triple del inventario global de IMAX—, lo que convierte a Infinity Vision en una apuesta de escala desde el primer día.
Una disputa de estándares con consecuencias comerciales reales
La adopción o rechazo de Infinity Vision por parte de los grandes estudios determinará si este formato puede consolidarse como una categoría de exhibición premium con identidad propia, o si quedará como una alternativa de segundo nivel. Varios estudios han expresado interés inicial, aunque condicionan su compromiso a observar el desempeño del formato durante el estreno de diciembre.
Esta dinámica tiene implicaciones directas para la estrategia de lanzamiento de cualquier producción de alto presupuesto. Hoy, la disponibilidad de pantallas IMAX influye en las fechas de estreno, los acuerdos de exclusividad y la distribución de ingresos entre estudios y exhibidores. Si Infinity Vision logra posicionarse como una alternativa creíble, los estudios ganarían poder de negociación frente a un operador que hasta ahora no tiene competidor equivalente en el segmento premium.
Para el mercado de América Latina, donde las cadenas de cines han invertido en tecnología de proyección láser y audio de alta gama durante los últimos años, la consolidación de un segundo estándar premium podría acelerar la rentabilización de esa infraestructura existente y abrir nuevas ventanas de negociación con distribuidores internacionales.




