Después de más de una década de silencio, Orkut.com volvió a activarse con un llamado público: su creador original busca registrar apoyo para revivir la red social que en su momento reunió a cerca de 300 millones de usuarios activos, con especial penetración en India y Brasil.

Detrás del movimiento está Orkut Büyükkökten, quien lanzó la plataforma en 2004 como proyecto paralelo durante su etapa en Google. La red creció con rapidez, pero perdió terreno ante Facebook y fue cerrada definitivamente en septiembre de 2014. Desde entonces, Büyükkökten ha intentado volver al sector: en 2016 lanzó Hello, una plataforma de intereses compartidos que alcanzó más de 2 millones de descargas antes de cerrar en 2020, y en 2022 anunció que trabajaba en algo nuevo sin revelar detalles concretos.

El argumento de fondo: la IA como amenaza a la autenticidad social

Lo que distingue este intento de los anteriores es el diagnóstico que lo motiva. En una carta publicada en Orkut.com, Büyükkökten señala que los algoritmos y el contenido generado por inteligencia artificial están erosionando la premisa original de las redes sociales: la presencia de personas reales al otro lado de la pantalla. "La inteligencia artificial es una tecnología extraordinaria, pero está disolviendo la premisa que hacía especial y valía la pena construir las redes sociales", escribió.

Esta lectura no es aislada. La proliferación de perfiles automatizados, contenido sintético y feeds optimizados para retención —más que para conexión— ha generado un debate creciente sobre la calidad de las interacciones digitales. Plataformas como Mastodon, BeReal o Bluesky han capitalizado precisamente esa insatisfacción, aunque ninguna ha logrado escala masiva.

Un mercado con espacio para la diferenciación, pero con barreras altas

El reto estructural es significativo. Reconstruir una red social con tracción requiere superar el problema del arranque en frío: sin usuarios activos, no hay valor de red; sin valor de red, no hay usuarios. Hello, el intento previo de Büyükkökten, ilustra esa dificultad: 2 millones de descargas no fueron suficientes para sostener la plataforma frente a ecosistemas ya consolidados.

Por ahora, Büyükkökten no ha confirmado si existe una versión funcional en desarrollo ni un calendario de lanzamiento. Lo que sí está activo es la recolección de apoyos en Orkut.com, una señal de que el proyecto busca validar demanda antes de comprometer recursos de desarrollo. Para organizaciones que gestionan comunidades digitales o evalúan canales de engagement, el fenómeno vale la pena observar: si logra tracción, podría señalar un cambio de preferencias hacia plataformas con menor intermediación algorítmica y mayor protagonismo del usuario.