Bloom Creative Festival 2026 anuncia su shortlist: estos son los 15 proyectos seleccionados
Treinta jóvenes creativos de Perú, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia lograron colocar 15 proyectos en la shortlist de un festival de creatividad publicitaria orientado a talento emergente en América Latina. La selección, organizada por una escuela creativa regional, se realizó a partir de un brief real planteado por una marca peruana de té, lo que convierte la competencia en un ejercicio profesional con condiciones de mercado reales.
Los proyectos finalistas incluyen propuestas como "Petéca" (Suzanne Soria y Sergio Estrella), "Split the Tea" (Sol Ghersi Seminario y Valeria Venegas), "Connectea" (Suemi Kawata y José Pérez), "Infiltration Ads" (Martín Niebuhr y Jassendy Ruiz) y "The Gossip Tea" (Valio Maffey y Diego Pérez), entre otros diez equipos. Cada dupla debió presentar un board gráfico y un video de caso explicando concepto y desarrollo; los criterios de evaluación se centraron en creatividad y calidad de ejecución.
El proceso tuvo una convocatoria abierta a participantes de entre 18 y 29 años, sin experiencia previa en dirección creativa, lo que delimita el perfil hacia talento en formación. La metodología —brief real, entrega estructurada, jurado especializado— replica las condiciones de trabajo de una agencia, un formato que distintos actores de la industria han adoptado para reducir la brecha entre la formación académica y el ejercicio profesional.
Los 15 equipos seleccionados compiten ahora por reconocimientos en categorías Oro, Plata y Bronce. Entre los incentivos figura la participación en El Ojo de Iberoamérica 2026, uno de los festivales de referencia para la industria creativa de la región, lo que añade visibilidad real a los ganadores dentro del ecosistema publicitario latinoamericano.
Para las organizaciones que gestionan equipos creativos o agencias, este tipo de iniciativas funciona como un indicador anticipado del talento disponible en el mercado regional. Identificar perfiles antes de que ingresen al circuito formal de contratación representa una ventaja competitiva concreta en un sector donde la escasez de talento creativo con criterio estratégico es una restricción operativa documentada.




