Mantener un registro de marca sin actividad comercial verificable puede derivar en pérdidas de protección que abren la puerta a competidores. Una resolución reciente del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) en Perú canceló parcialmente el registro de una marca emblemática en el sector de postres y repostería, limitando su cobertura exclusivamente a las gelatinas. La causa: incapacidad del titular para demostrar uso efectivo en categorías como mermeladas, jaleas y otros productos alimenticios durante los últimos tres años, el umbral mínimo exigido por la legislación peruana para sostener un registro activo.
Cuando preservar opciones se convierte en riesgo regulatorio
Este caso expone un dilema frecuente en la gestión de portafolios de propiedad intelectual: mantener un producto fuera del mercado sin cancelar su registro puede parecer una estrategia para preservar opciones futuras, pero en la práctica expone al titular a perder protección si no acredita actividad ante el regulador.
La empresa afectada presentó facturas y materiales publicitarios del periodo 2020–2023. Indecopi consideró esa documentación suficiente únicamente para el segmento de gelatinas. Las demás categorías quedaron desprotegidas, lo que abre la posibilidad de que terceros —incluido el solicitante de la cancelación— registren el mismo nombre en esos segmentos, fragmentando el control sobre la identidad comercial.
Este fenómeno no es aislado. Investigaciones de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) han documentado un aumento sostenido en disputas por cancelación por falta de uso en América Latina, a medida que los mercados locales maduran y los competidores identifican vacíos en los registros de grandes corporaciones.
Implicaciones estratégicas para la gestión de activos intangibles
Frente a este fallo, la disyuntiva es concreta: relanzar actividad comercial bajo la marca en las categorías afectadas para intentar recuperar cobertura en una eventual apelación, o consolidar la transición hacia una nueva identidad y asumir la pérdida de protección como costo de esa decisión.
Desde la perspectiva de la gestión de activos intangibles, el caso subraya la necesidad de realizar auditorías periódicas sobre el uso de la marca por categoría, especialmente durante procesos de rebranding. Estudios sectoriales indican que las empresas que no alinean sus registros de propiedad intelectual con su actividad comercial real enfrentan riesgos legales y competitivos que suelen materializarse entre tres y cinco años después de la retirada del producto.
La resolución de Indecopi puede ser apelada ante instancias superiores, lo que mantiene el caso abierto y lo convierte en un referente de seguimiento obligatorio para los equipos legales y de estrategia de marca en la región.




