Anthropic presentó una solicitud ante un tribunal federal en Washington, D.C. para que se reconsidere su apelación en un caso que involucra su inclusión en la lista negra del Pentágono. La empresa, reconocida por el desarrollo de modelos de inteligencia artificial, fue catalogada como un "riesgo para la cadena de suministro" de seguridad nacional tras negarse a permitir que sus tecnologías se utilizaran para vigilancia masiva de ciudadanos estadounidenses o en operaciones de guerra autónoma letal.
El conflicto con el Departamento de Defensa
Los abogados de la compañía argumentaron que esta designación fue respaldada por un panel dividido y que el Secretario de Defensa tomó la decisión en marzo, lo que derivó en la prohibición de que contratistas del sector usaran su tecnología en proyectos vinculados al Departamento de Defensa. El origen del conflicto se remonta a desacuerdos en las negociaciones sobre las condiciones de uso de sus modelos de IA.
En septiembre, el Circuito de D.C. confirmó la inclusión en la lista negra por un voto de 2-1, desestimando el argumento de que la prohibición era arbitraria, no autorizada e inconstitucional. Los representantes legales de la empresa señalaron que el tribunal ignoró evidencia de que la designación fue una respuesta directa a las declaraciones públicas de la compañía sobre los límites éticos de la inteligencia artificial en contextos militares.
Implicaciones para el mercado de IA en defensa
Antes de que el conflicto se hiciera público, la empresa había colaborado estrechamente con agencias gubernamentales de Estados Unidos, incluido el propio Departamento de Defensa. En julio de 2025 firmó un contrato de 200 millones de dólares con el Pentágono, pero las negociaciones para implementar su modelo Claude en la plataforma GenAI.mil del DOD se interrumpieron en septiembre.
Este caso establece un precedente relevante para cualquier proveedor de tecnología que opere en el ecosistema de defensa: las posturas públicas sobre el uso ético de la IA pueden traducirse en consecuencias contractuales y regulatorias concretas. La tensión entre los principios de seguridad de los modelos y los requerimientos operativos de las agencias gubernamentales se perfila como uno de los ejes de riesgo más significativos para el sector en los próximos años.
Hasta el momento, un representante de la empresa no proporcionó comentarios adicionales más allá de la presentación formal, y el Pentágono no emitió una respuesta a las solicitudes de información.




