Cuatro firmas especializadas en diseño se integran bajo una sola entidad con 100 profesionales y 12 millones de euros en facturación conjunta durante 2025, con el objetivo de posicionar el diseño como variable de decisión estratégica en las organizaciones —y no como un recurso de soporte estético.
La nueva estructura combina capacidades de branding, diseño digital, experiencia de usuario, diseño industrial, diseño de servicios, investigación y prospectiva. Con presencia en Madrid, Barcelona y el País Vasco, el grupo ha trabajado con compañías del IBEX 35 en sectores financiero, energético, retail y telecomunicaciones.
El problema de fondo: el diseño sin métricas
En España, el mercado del diseño supera los 1.000 millones de euros anuales, pero enfrenta un déficit estructural de legitimación: según el Spain Design Index 2026, el 52,6% de las empresas españolas carece de indicadores para medir el impacto del diseño en sus resultados de negocio. Esta brecha entre inversión y medición limita la capacidad de las organizaciones para justificar presupuestos y escalar iniciativas de diseño con criterios objetivos.
La consolidación responde precisamente a esa fricción. Al integrar disciplinas que habitualmente operan en silos —branding, UX, diseño de producto, investigación de usuario y estrategia— bajo un modelo colaborativo desde el inicio de cada proyecto, la propuesta busca que el diseño se conecte con métricas de negocio verificables: conversión, retención, diferenciación competitiva, tiempo de adopción de producto.
IA como acelerador, no como sustituto del diagnóstico
La inteligencia artificial está comprimiendo los tiempos de ejecución en tareas de diseño —generación de variantes visuales, prototipado, síntesis de investigación cualitativa—, lo que reduce costos operativos y acelera ciclos de iteración. Sin embargo, la variable crítica sigue siendo el diagnóstico previo: identificar con precisión cuál es el problema real antes de activar cualquier herramienta.
Esta distinción es relevante para organizaciones que evalúan incorporar IA a sus flujos de diseño. La tecnología optimiza la producción, pero no reemplaza la capacidad de formular las preguntas correctas sobre necesidades de usuario, posicionamiento de marca o arquitectura de experiencia. Las empresas que confunden velocidad de ejecución con claridad estratégica asumen el riesgo de escalar soluciones al problema equivocado.
La integración de capacidades multidisciplinares bajo un único modelo de trabajo apunta a reducir ese riesgo, alineando desde el inicio el trabajo de diseño con los objetivos comerciales de cada organización.




