Identificar qué genes editar en una especie extinta cuando solo existe un genoma disponible era, hasta hace poco, uno de los cuellos de botella más difíciles de resolver en la biología de la restauración. Una nueva plataforma de inteligencia artificial llamada GenoMorph busca superar esa barrera combinando morfología 3D avanzada, genómica comparativa y biología del desarrollo para señalar con precisión los genes susceptibles de modificación, incluso con datos genéticos escasos.
El caso del dodo ilustra el problema con claridad. Mientras que especies como el mamut lanudo cuentan con cerca de 100 genomas recuperados —gracias a la preservación del ADN en climas fríos—, el dodo dispone de un único genoma. Para compensar esa limitación, el equipo detrás de GenoMorph recopiló datos de desarrollo de aves como pollos, codornices, patos y palomas, y los combinó con información genética y medidas craneales en 3D de más de 70 especies. El resultado: aproximadamente 2,300 objetivos prometedores para la edición de ADN relacionados con la morfología craneofacial del dodo, reduciendo drásticamente el espacio de búsqueda en lugar de explorar variaciones a ciegas.
De la identificación genética a la intervención en embriones
Paralelo al desarrollo de GenoMorph, se ha implementado un sistema de entrega basado en nanopartículas lipídicas que introduce herramientas de edición genética directamente en embriones de aves en desarrollo. Esto permite observar el impacto de cambios genéticos específicos sin esperar un ciclo reproductivo completo, acelerando significativamente los tiempos de validación experimental.
En el plano biológico, la colonia de palomas Nicobar —el pariente vivo más cercano al dodo— ha crecido a 36 individuos, y se han logrado crear células germinales primordiales capaces de convertirse en óvulos y espermatozoides. Estas células son el eslabón central de la estrategia para producir aves con características morfológicas del dodo.
Implicaciones más allá de la desextinción
La convergencia de estas tecnologías —IA morfológica, edición genética en embriones y biología reproductiva de especies proxy— tiene implicaciones que trascienden los proyectos de restauración de especies extintas. Las metodologías desarrolladas para trabajar con datos genéticos incompletos son directamente aplicables a la conservación de especies en peligro crítico, donde la escasez de muestras es igualmente un obstáculo.
Desde una perspectiva de gestión del riesgo tecnológico, la seguridad en la edición genética sigue siendo un área de evaluación activa. La capacidad de mapear con precisión los objetivos de edición antes de intervenir reduce la probabilidad de modificaciones no deseadas, un factor determinante para la viabilidad regulatoria y científica de estos programas a largo plazo.




