Dos años consecutivos de caída en ventas y un EBITDA en retroceso están detrás del regreso de su fundador a la dirección de Genomma Lab, una de las principales empresas de productos de consumo masivo en México. El movimiento no es cosmético: implica un rediseño operativo que coloca la inteligencia artificial en el centro de las decisiones de marketing, ventas, suministro y finanzas.

Los números explican la urgencia. En 2025, las ventas netas de la compañía alcanzaron 17,541 millones de pesos, una contracción del 5.7% frente al año anterior. La utilidad de operación cayó 4%, hasta 3,760 millones de pesos, y el EBITDA retrocedió al mismo ritmo, cerrando en 4,101 millones. En el segundo semestre, la presión se intensificó: los ingresos bajaron 5.5% interanual a 8,588 millones de pesos, mientras el EBITDA cedió 11.4% para situarse en 1,915 millones.

Un modelo operativo que busca unificar decisiones

El eje de la transformación es la adopción de herramientas de inteligencia artificial para coordinar áreas que históricamente han operado en silos. Según Jacobo Rodríguez, consultor financiero y corporativo en Roga Capital, el objetivo es que todos los equipos se alineen bajo una misma lógica de toma de decisiones, conectando variables comerciales con indicadores financieros en tiempo real.

Este enfoque responde a una debilidad estructural que la empresa ya enfrentó en 2015: problemas de distribución, exceso de inventarios y pérdida de participación en el mercado mexicano. La diferencia ahora es que la tecnología disponible permite integrar esas variables de forma sistémica, no solo corregirlas de manera reactiva.

Del modelo televisivo a la diversificación de canales

Otro frente crítico es la estrategia de comunicación. Genomma Lab ha dependido históricamente de la televisión como canal principal de posicionamiento de marca. La nueva dirección anticipa una expansión hacia redes sociales y colaboraciones con creadores de contenido, con la intención de que estas actividades estén directamente vinculadas a métricas comerciales y financieras, no gestionadas como iniciativas aisladas de marketing.

En términos de transición, Juan Marco Sparvieri continuará como director general hasta finales de 2026 y participará activamente en el proceso de cambio. Esta coexistencia de liderazgos durante la transición reduce el riesgo de discontinuidad operativa, aunque también plantea el reto de mantener claridad en la cadena de mando durante un período de reestructuración profunda.

Para una empresa cuyo valor de marca depende del posicionamiento en categorías de salud y cuidado personal, la velocidad de ejecución de este modelo será determinante. La integración real entre datos de consumo, decisiones de inventario y asignación de presupuesto de medios —habilitada por IA— podría convertirse en una ventaja operativa sostenible, siempre que la implementación supere la fase de diseño y se traduzca en resultados medibles antes de que la presión financiera se profundice.