Después de tres años al frente de Alexander McQueen, Seán McGirr concluye su gestión como director creativo de la casa británica, propiedad del grupo Kering. La salida abre un proceso de transición que la marca ha decidido anclar geográficamente en Londres, ciudad donde se presentará la colección primavera-verano 2027 y donde se anunciará el nombre de su sucesor.

McGirr llegó al cargo en octubre de 2023, con un perfil construido en casas como JW Anderson, Dries Van Noten, Uniqlo y Burberry. Su primera colección para McQueen, presentada en un almacén en las afueras de París —un guiño deliberado a la icónica muestra "The Birds" del fundador— propuso siluetas menos estructuradas, cuellos de punto exagerados y trajes con detalles de cuentas. La propuesta buscaba rejuvenecer el perfil de la marca tras los 13 años de Sarah Burton como directora creativa, pero generó lecturas divididas en la industria.

Tensión entre herencia y renovación

El caso ilustra una tensión estructural que enfrentan las grandes casas de lujo: cómo mantener la coherencia de un legado de marca —en este caso, la sastrería de precisión y la energía disruptiva asociadas al fundador— mientras se adaptan a audiencias más jóvenes con expectativas estéticas distintas. Esta ecuación no es exclusiva de McQueen; marcas como Burberry, Givenchy y Valentino han atravesado ciclos similares de rotación creativa en los últimos años.

Desde la presidencia de la casa, Gianfranco D'Attis reconoció la contribución de McGirr para reconectar a la marca con Londres, su cultura y su energía creativa. La decisión de trasladar los desfiles a esa ciudad —alejándose de París, sede tradicional de sus colecciones— sugiere un reposicionamiento deliberado que va más allá de lo estético: implica una declaración de identidad territorial en un mercado donde el origen y la autenticidad cultural son activos de diferenciación.

Implicaciones para el segmento de lujo

Para el grupo Kering, que también gestiona marcas como Gucci, Saint Laurent y Bottega Veneta, la gestión del talento creativo representa uno de los principales vectores de riesgo y oportunidad. La rotación en posiciones de dirección creativa tiene efectos directos sobre la percepción de marca, la cobertura editorial y, en última instancia, el desempeño comercial de las colecciones. En un contexto donde el lujo enfrenta una desaceleración en mercados clave como China y Estados Unidos, la coherencia narrativa de cada casa cobra mayor peso estratégico.

La nueva dirección creativa de McQueen se presentará próximamente. Lo que está en juego no es solo una elección estética, sino la capacidad de la marca para articular una propuesta de valor que sea simultáneamente fiel a su historia y relevante para el consumidor de lujo de la próxima década.