México avanza hacia un entorno de mayor vigilancia fiscal con el Paquete Económico 2027, presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) al Congreso de la Unión. La propuesta tiene como eje central fortalecer la recaudación y combatir la evasión, la elusión y la facturación de operaciones simuladas. Hacienda estima que los ingresos tributarios podrían alcanzar un máximo histórico equivalente al 15.9% del PIB.

Cambios estructurales que afectan la operación empresarial

Entre las medidas planteadas, la Presidencia destaca controles reforzados contra la evasión del ISR, la continuidad del Programa de Regularización Fiscal y la simplificación para micro y pequeñas empresas. También se proponen nuevos límites a las deducciones para compañías con ingresos superiores a 50 millones de pesos, un tope del 50% a la amortización anual de pérdidas fiscales, y la ampliación del RESICO: de 35 a 50 millones de pesos para personas morales y de 3.5 a 5 millones para personas físicas.

Para las organizaciones, esto supone adaptarse a mayores controles y ajustar sus procesos a nuevas reglas operativas. La fiscalización se apoya cada vez más en el cruce automatizado de CFDI, registros contables y movimientos bancarios. En la práctica, cada factura, pago y registro deberá contar la misma historia ante la autoridad.

La trazabilidad contable, factor crítico ante la nueva fiscalización

"Cuando las disposiciones fiscales evolucionan, los negocios necesitan tener capacidad para ajustar su gestión con la misma velocidad. El desafío no está únicamente en responder a una revisión, sino en contar con mecanismos que permitan mantener orden y trazabilidad conforme cambian los requerimientos de la autoridad", señala Miquel Torner, Director General de Odoo México.

Frente a este escenario, contar con software de gestión contable permite mantener registros estructurados, consultar documentos de respaldo e integrar facturas, cobros, pagos y movimientos bancarios en un solo flujo. Esto facilita la conciliación y la detección de diferencias entre lo facturado, cobrado y declarado, especialmente ante el mayor cruce de información fiscal que plantea el paquete.

La utilidad de estas herramientas crece cuando se adaptan a las reglas específicas de cada país, proceso conocido como localización. En su versión más reciente, Odoo incorpora para el mercado mexicano la descarga automática desde el SAT, un espacio centralizado para gestionar CFDI, consultar su estado e identificar comprobantes que requieren revisión. También ofrece mayor flexibilidad para facturas globales con periodicidad bimestral y selección de periodos anteriores.

Además, la sincronización bancaria mediante Syncfy registra automáticamente movimientos de cuentas conectadas, incluso en distintas divisas y países de América Latina. Los registros contables asociados a pagos toman como referencia la fecha en que ocurrieron, y no la fecha posterior de conciliación, lo que permite reflejar con mayor precisión cada movimiento.

Prepararse para 2027 desde la operación cotidiana

El Paquete Económico combina mayores controles contra la evasión con medidas de simplificación para ciertos contribuyentes. Prepararse implica contar con sistemas capaces de responder a cambios en facturación, impuestos y procedimientos administrativos sin replantear toda la operación.

Una empresa sujeta a nuevos límites de deducción necesitará monitorear durante el año la relación entre ingresos y gastos; otra que crezca dentro del RESICO deberá controlar sus obligaciones sin incrementar la carga administrativa. En ambos casos, la tecnología puede funcionar como infraestructura que integre las particularidades regulatorias a la gestión diaria.

"El valor de aterrizar la tecnología al contexto mexicano está en hacer que los requerimientos que forman parte del día a día puedan gestionarse desde las mismas herramientas con las que trabaja una empresa. Conforme cambia el entorno regulatorio, esa capacidad permite que la tecnología acompañe la evolución del negocio sin obligarlo a empezar de cero", concluye Torner.

De cara a 2027, adaptarse será tan importante como automatizar: no solo se trata de agilizar procesos, sino de contar con herramientas capaces de evolucionar junto con las exigencias fiscales.