Un meme generado por inteligencia artificial que representa al Papa Francisco con un abrigo blanco se convirtió en símbolo de algo más profundo que una broma viral: la capacidad de los algoritmos para erosionar la percepción de lo real. Ese tipo de imagen, capaz de engañar al ojo humano en segundos, no solo abre oportunidades para la desestabilización política, sino que también redefine los límites entre creación estética y manipulación informativa.

Esa tensión es el eje de "How to Feel Real", exposición inaugurada recientemente en el MO Museum de Lituania en colaboración con el ZKM | Center for Art and Media Karlsruhe de Alemania. La muestra evita categorizaciones rígidas y establece un diálogo entre archivos históricos de los años noventa e instalaciones científicas de vanguardia, con el objetivo de que los visitantes construyan su propia lectura crítica de la tecnología, sin dogmatismos.

Democracia bajo presión informativa

La investigadora Eglė Rindzevičiūtė articula el argumento central de la exposición: vivir en democracia exige que los individuos tomen decisiones informadas en múltiples áreas de sus vidas, pero los entornos informativos actuales funcionan como campos de batalla donde compiten intereses de empresas, grupos sociales y estados. La desinformación no es un fenómeno marginal; es una variable estructural que afecta la calidad de las decisiones colectivas.

El curador Philipp Ziegler señala que el arte mediático tiene una capacidad particular para reflejar y ampliar el discurso tecnológico de forma sensible al contexto, precisamente porque su complejidad técnica no puede separarse de su dimensión conceptual. El título de la muestra, tomado de una obra del artista lituano Robertas Narkus, ilustra esa ambigüedad: formulado sin signo de interrogación, puede leerse tanto como pregunta como instrucción, lo que abre el espacio interpretativo sin cerrarlo.

Del cuerpo biológico al cuerpo híbrido

Más allá de la desinformación, la exposición examina la transformación del cuerpo humano ante la hibridación tecnológica. La pieza escultórica "Homo Artificialis" (2025), de la artista Rugilė Bernadeta Matuzaitė, utiliza silicona bicomponente, plásticos técnicos y elementos calefactores para explorar los límites biológicos actuales y futuros. La obra no celebra ni condena la biotecnología; la convierte en pregunta.

Los núcleos temáticos de la muestra abarcan desde dilemas de realidades cuánticas hasta los riesgos de la supervivencia automatizada en contextos de crisis climática y bélica. Rindzevičiūtė plantea el dilema con precisión: ¿qué significa ser verdaderamente individual en un mundo donde todo es personalizado? ¿Se mantiene la capacidad de elección frente a los códigos que organizan la experiencia?

Esa pregunta tiene implicaciones directas para cualquier organización que dependa de sistemas automatizados de decisión, desde algoritmos de recomendación hasta modelos predictivos de riesgo. La exposición no ofrece respuestas, pero sí un marco para formularlas con mayor rigor.