Dos marcas con reputación de publicidad irreverente unieron fuerzas para lanzar una campaña que desafía las convenciones del sector. El resultado: un spot con doble lectura narrativa que acumuló millones de visualizaciones en redes sociales y una activación física en más de 20 establecimientos en Estados Unidos.

El anuncio, titulado My First Time Was In a Sixt, presenta a sus protagonistas hablando de su "primera vez" en un tono deliberadamente ambiguo. La resolución del doble sentido —que apunta a la primera experiencia con una bebida energética, no a lo que el espectador podría asumir— es precisamente el mecanismo creativo que explica su viralidad. Este tipo de narrativa funciona porque genera tensión cognitiva: el espectador se involucra activamente para resolver la ambigüedad, lo que aumenta el tiempo de atención y la probabilidad de compartir el contenido.

Estrategia detrás de la colaboración

Más allá del impacto creativo, la alianza responde a objetivos de negocio concretos. Para la empresa de alquiler de vehículos, la campaña busca fortalecer el reconocimiento de marca en el mercado estadounidense, donde su posicionamiento compite con actores consolidados. Para la marca de bebidas, representa una extensión de canal hacia un público cautivo —viajeros en tránsito— con alta disposición al consumo en el momento.

La ejecución no se limitó al formato digital. La campaña incluyó distribución de producto en los puntos físicos participantes, junto con más de 10,000 artículos de merchandising. Esta integración entre activación digital y presencia física es un indicador de madurez en la estrategia: el contenido viral genera awareness, pero el contacto directo con el producto en el punto de servicio convierte ese awareness en experiencia de marca.

Producción y dirección creativa

El spot fue desarrollado por Death Machine, la agencia interna de la marca de bebidas, bajo la dirección de Andy Pearson. La participación de Katharina Greier en la dirección de producción desde el lado de la empresa de alquiler refleja un modelo de cocreación donde ambas partes mantienen control creativo, reduciendo fricciones y tiempos de aprobación típicos de las colaboraciones entre marcas externas.

Este modelo de agencia interna con cocreación entre marcas es una tendencia creciente en campañas de alto perfil: permite velocidad de ejecución, coherencia de voz y mayor alineación entre los objetivos de ambas partes desde la fase de concepto.