Proyectar la imagen de un Premio Nobel de Literatura desde un estudio en las afueras de París hasta un escenario en Monterrey, con menos de dos semanas de preparación y sin que el autor abordara un avión: eso es lo que logró un equipo de producción audiovisual universitaria durante la más reciente edición de una de las ferias del libro más importantes de México.
La tecnología utilizada, conocida como "Profesor Holograma", es un sistema de proyección bidimensional de alta fidelidad que el Tecnológico de Monterrey comenzó a desarrollar en 2018 para facilitar la interacción a distancia entre docentes y audiencias. A diferencia de una videoconferencia convencional, el sistema genera una sensación de presencia física que transforma la percepción del público. El antecedente más cercano fue en 2022, cuando el mismo equipo conectó a la escritora Isabel Allende desde California para un evento similar, lo que les dio la base operativa para aceptar un reto de mayor complejidad logística y geográfica.
Logística transoceánica en tiempo récord
El desafío no fue solo técnico. Trasladar la cabina holográfica —un dispositivo voluminoso y pesado que debe mantenerse en posición vertical durante todo el trayecto— desde el campus universitario hasta el centro de convenciones implicó un reconocimiento previo del recinto: revisión de accesos, pruebas en elevadores de carga y verificación de rutas internas. Cualquier incidente en el transporte podría haber comprometido el evento.
En paralelo, un especialista en postproducción e ingeniería audiovisual viajó a Francia para supervisar el estudio desde el cual participaría el autor. El espacio elegido, un pequeño estudio de audio en las afueras de París con condiciones acústicas favorables, fue localizado con ayuda de la familia del escritor. Contra lo previsto, el Nobel llegó puntualmente al ensayo previo y se integró a las pruebas técnicas, lo que permitió ajustar tiempos y estructura de la conversación con anticipación.
Por qué este modelo importa más allá del evento
La experiencia ilustra un cambio de paradigma en la producción de eventos de alto perfil: la presencia física ya no es el único estándar de participación de calidad. Cuando la logística, el costo o la agenda hacen imposible el desplazamiento de una figura relevante, la tecnología de proyección avanzada puede sustituir la videoconferencia sin sacrificar el impacto sobre la audiencia.
Para organizaciones que dependen de conferencistas internacionales —foros empresariales, cumbres académicas, eventos culturales o lanzamientos corporativos—, este caso establece que la infraestructura técnica y la coordinación operativa son tan determinantes como la tecnología en sí. La diferencia entre una transmisión fallida y una experiencia memorable reside en la preparación previa: ensayos reales, reconocimiento físico del espacio y un equipo con experiencia documentada en el formato.
El hecho de que el autor hablara español facilitó la coordinación directa con el equipo de producción, un factor que suele subestimarse en eventos internacionales y que, en este caso, fue determinante para ajustar el ritmo y el tono de la conversación en tiempo real.




