Treinta y cinco años después de su fundación, la Asociación de Consultoras de Comunicación (ADC) atraviesa uno de sus momentos de mayor peso institucional: reconocida oficialmente como patronal representativa por el Ministerio de Trabajo e integrada como miembro de pleno derecho en la CEOE, la organización ha consolidado su capacidad para incidir en políticas de contratación pública, transformación digital y mercado laboral que afectan directamente al sector.

Fundada en 1991 bajo el nombre ADECEC con veinte empresas en Madrid y Barcelona, la asociación ha expandido su ámbito de actuación a lo largo de tres décadas. Lo que comenzó como un espacio de representación para las relaciones públicas tradicionales abarca hoy disciplinas como gestión de reputación, asuntos públicos, comunicación de crisis, sostenibilidad, comunicación digital e inteligencia artificial. El cambio de nombre a ADC en 2021, coincidiendo con su 30 aniversario, reflejó esa transformación estructural del sector.

Un sector que gana peso estratégico en las organizaciones

La evolución de ADC es, en parte, un espejo de cómo la comunicación ha reposicionado su lugar dentro de las estructuras empresariales. De ser percibida como una función de soporte, ha pasado a ocupar un rol con incidencia directa en la reputación corporativa, la gestión de riesgos y la relación con grupos de interés. Este desplazamiento no es cosmético: implica que las decisiones de comunicación tienen consecuencias medibles en la valoración de marca, la atracción de talento y la relación con reguladores.

Ludi García, presidenta de ADC, subraya que el reto actual no es solo celebrar el recorrido, sino preparar a la profesión para responder a un entorno de cambio acelerado: "La comunicación ha ganado peso estratégico en las organizaciones y ha ampliado su impacto en la sociedad. Nuestro reto es seguir impulsando una profesión que aporte valor, con rigor, ética e innovación".

Colaboración interinstitucional como palanca de profesionalización

ADC ha construido una red de alianzas con organizaciones como IPRA, Dircom, La FEDE, CLABE, AMI y el Col·legi del Màrqueting i la Comunicació de Catalunya, con el objetivo de impulsar estándares comunes y enfrentar desafíos transversales como la desinformación, la propiedad intelectual y el uso responsable de la inteligencia artificial.

En paralelo, la asociación ha desarrollado vínculos con universidades y entidades educativas para acortar la distancia entre la formación académica y las demandas reales del mercado. Rosa Fernández Conde, vicepresidenta segunda de ADC, lo plantea en términos de inversión: "Acercar las universidades a las consultoras es invertir en el futuro de la profesión. La colaboración entre el mundo académico y el profesional es clave para preparar a quienes liderarán el sector mañana".

Premios sectoriales como indicador de madurez del mercado

En su tercera edición, los Premios W!N —creados en 2024— buscan reconocer la excelencia y el valor estratégico de las relaciones públicas en España. La existencia de un sistema de reconocimiento propio, con criterios definidos por la patronal, es una señal de madurez sectorial: permite establecer referencias de calidad, visibilizar buenas prácticas y generar benchmarks que orientan tanto a clientes como a profesionales.

Pelayo Alonso, vicepresidente primero de ADC, sitúa el asociacionismo como condición necesaria para que el sector avance con coherencia: "Cuando compartimos objetivos y trabajamos juntos, tenemos más capacidad para defender nuestros intereses, impulsar cambios y hacer oír nuestra voz ante las instituciones. Ser patronal y formar parte de CEOE nos permite afrontar ese trabajo desde una posición más sólida y representativa".