Un solo actor malicioso comprometió más de 100 sitios web corporativos en menos de un mes delegando casi la totalidad de las tareas técnicas a agentes de inteligencia artificial. La operación, documentada por un investigador de ciberseguridad que rastreó instalaciones expuestas del framework Cairn, revela un cambio estructural en la economía del cibercrimen: el costo estimado por brecha exitosa fue de aproximadamente 50 dólares en tokens de IA, con una inversión total cercana a los 5,000 dólares para el conjunto de la campaña.

Automatización como vector de escala

Cairn es un motor de inteligencia artificial de código abierto diseñado para definir objetivos, explorar enfoques y ejecutar acciones de forma iterativa hasta alcanzar una solución. Aunque no fue concebido como herramienta ofensiva, su arquitectura orientada a agentes lo ha convertido en un recurso funcional para operaciones maliciosas automatizadas.

En este caso, el atacante configuró los agentes para resolver un objetivo concreto: ejecutar código en sitios web sin autenticación previa. Los sistemas probaron de forma autónoma múltiples vectores de ataque —inyección SQL, carga de archivos maliciosos y explotación de fallos en el manejo de objetos almacenados— con instrucciones de entrada de menos de 100 caracteres, escritas en chino. En promedio, cada agente dedicó 23 horas a explorar las vulnerabilidades de un sitio antes de lograr acceso o abandonar el intento.

El investigador que detectó la operación identificó que el atacante combinó distintos modelos de IA, probablemente Claude Code junto con un modelo de DeepSeek, para ejecutar la campaña sobre más de 1,200 sitios objetivo.

Víctimas confirmadas y respuesta corporativa

Las organizaciones afectadas son principalmente plataformas de comercio electrónico en Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón. Entre los objetivos confirmados figuran empresas de manufactura y consumo de escala global. El objetivo final de la operación era establecer acceso persistente a sistemas de pago para sustraer fondos.

Algunas de las empresas comprometidas han reconocido públicamente el incidente. Una de ellas informó haber aplicado medidas de remediación sin evidencia de acceso a información sensible. Otra precisó que la vulneración afectó un sitio independiente con información de soporte de productos, ya neutralizado. Una tercera indicó estar revisando los reportes relacionados.

Implicaciones para la gestión de riesgo digital

Este caso establece un precedente operativo relevante: la barrera de entrada técnica para ejecutar campañas de intrusión a escala se ha reducido de forma significativa. La combinación de frameworks de agentes de código abierto con modelos de lenguaje de bajo costo permite que actores con recursos limitados ejecuten operaciones que antes requerían equipos especializados.

Para cualquier organización con presencia digital activa —especialmente aquellas con infraestructura de comercio electrónico o sistemas de pago expuestos—, este patrón de ataque exige una revisión de los controles de seguridad en capas: validación de entradas, gestión de sesiones, monitoreo de comportamiento anómalo y pruebas de penetración regulares. La automatización que reduce costos operativos internos también está reduciendo los costos del adversario.