General Motors está incorporando un asistente de inteligencia artificial personal a OnStar, en el marco de una renovación integral del servicio de autos conectados basado en suscripción que la empresa opera desde hace tres décadas. El nuevo asistente debutará en el Cadillac Lyriq EV 2027 en los próximos meses, con proyección de expansión a más modelos de la marca.

Este movimiento responde a una presión competitiva concreta: fabricantes chinos que integran tecnología avanzada de serie y empresas como Tesla, que han establecido nuevos estándares de experiencia digital dentro del vehículo. Para GM, la respuesta ha implicado rediseñar su arquitectura eléctrica y de cómputo centralizado, adoptar herramientas de IA y reconfigurar su modelo de desarrollo de software desde adentro.

De centro de llamadas a plataforma predictiva

La evolución de OnStar sigue una trayectoria clara: en 2021, la plataforma amplió su aplicación Guardian —con detección de choques, asistencia de emergencia y compartición de ubicación— a cualquier usuario con smartphone compatible, sin requerir propiedad de un vehículo GM. En 2022, integró IA conversacional de Google Cloud para procesar solicitudes verbales específicas, y en 2023 extendió esa funcionalidad a navegación y enrutamiento.

Ahora, el salto es más profundo. El asistente de IA de OnStar busca pasar de la asistencia reactiva al soporte predictivo y proactivo. Las cámaras del vehículo estarán conectadas al software, ofreciendo vistas en vivo y grabaciones automáticas ante eventos de seguridad —como un claxon agresivo— que se sincronizan directamente con la aplicación. Los comandos de voz permitirán controlar clima y funciones específicas del vehículo sin intervención manual.

Para 2027, GM planea lanzar una nueva aplicación móvil de OnStar que sustituirá a la actual Guardian y se sincronizará con el software embebido en los vehículos. Este ecosistema forma parte de un plan más amplio para construir un negocio de suscripción valorado en 25,000 millones de dólares para 2030.

El riesgo regulatorio que acompaña la expansión de datos

La apuesta por la conectividad avanzada no está exenta de riesgos. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos finalizó recientemente una orden que prohíbe a General Motors compartir datos de usuarios sin consentimiento explícito, luego de críticas y sanciones por prácticas previas de transferencia de información a terceros.

Este precedente regulatorio convierte la gestión del consentimiento y la arquitectura de privacidad en variables de negocio tan críticas como la propia tecnología. Cualquier plataforma de conectividad vehicular que escale en volumen de datos —ubicación, comportamiento de manejo, grabaciones de video— enfrenta un escrutinio creciente que puede traducirse en restricciones operativas, multas o pérdida de confianza del usuario.

La capacidad de monetizar datos de movilidad a escala dependerá, en gran medida, de qué tan sólida sea la arquitectura de consentimiento que acompañe al producto técnico. En ese sentido, la transformación de OnStar no es solo una decisión de ingeniería: es una apuesta estratégica que cruza tecnología, regulación y modelo de negocio al mismo tiempo.