Una investigación de Citizen Lab revela cómo una red de publicidad digital fue utilizada como infraestructura de vigilancia encubierta, capaz de infectar dispositivos sin que el usuario realizara ninguna acción. El mecanismo, conocido como ataque de cero clics, opera en el momento en que un anuncio se carga en un sitio web o aplicación, sin requerir interacción alguna. Es la primera vez que este tipo de infección ejecutada a través de anuncios dirigidos queda documentada con esta escala y precisión técnica.
Durante un periodo de cuatro meses, la red de anuncios analizados apareció en más de 120,000 sitios web y 75,000 aplicaciones en múltiples países, con un volumen superior a 10 millones de anuncios por día. Los anuncios, que promovían productos de consumo ordinario como teléfonos y auriculares, funcionaban en paralelo como vectores de rastreo: extraían números de teléfono de usuarios móviles y, en casos documentados, facilitaron la instalación del software espía DevilsTongue. Sistemas pertenecientes a ministerios, fuerzas armadas y organismos como la OTAN figuran entre los afectados.
Espionaje a periodistas y alcance institucional
Entre los casos más documentados, al menos 45 dispositivos de periodistas de Al Jazeera fueron infectados mediante esta red publicitaria entre 2024 y 2025. Los investigadores vinculan estos ataques con alta probabilidad a una empresa de vigilancia israelí que opera actualmente bajo el nombre Integrity Labs, anteriormente incluida en la lista negra del Departamento de Comercio de Estados Unidos en 2021 por proveer software espía a gobiernos que lo emplearon contra funcionarios, periodistas, activistas y académicos.
Una vez instalado, el software espía puede recopilar archivos, credenciales guardadas y datos del navegador, capturar pulsaciones de teclas, extraer correos electrónicos y mensajes, activar cámara y micrófono, y rastrear la geolocalización del dispositivo. Para eludir mecanismos de detección, utiliza canales cifrados y fragmenta la información exfiltrada.
La intersección de dos industrias mal reguladas
El director de Citizen Lab, Ron Deibert, calificó los hallazgos como un escenario alarmante que expone la convergencia entre la publicidad dirigida y el mercado de software espía mercenario, dos sectores que operan con marcos regulatorios insuficientes. Wolfie Christl, investigador sénior de la misma institución, advirtió que la arquitectura actual de la publicidad en línea representa una amenaza sistémica para la seguridad de Estados, organizaciones privadas y sociedad civil por igual.
La investigación pone sobre la mesa una implicación de negocio directa: las plataformas publicitarias de terceros integradas en sitios corporativos, aplicaciones empresariales o redes internas pueden convertirse en puntos de entrada para ataques sofisticados, sin que los equipos de seguridad tengan visibilidad sobre el contenido que se sirve. La cadena de suministro publicitaria —que involucra a plataformas como Google, Comcast y Yandex— opera con una opacidad que dificulta la atribución y la respuesta ante incidentes de este tipo.
Este caso redefine el perímetro de amenaza para cualquier organización que dependa de ecosistemas digitales con publicidad programática, y eleva la conversación sobre privacidad y seguridad a un nivel que trasciende el cumplimiento normativo para convertirse en una variable de riesgo operacional.




